martes, 30 de octubre de 2012
sábado, 13 de octubre de 2012
El amor sí tiene límites por Àlex Rovira
Siempre debe tenerlos. Nos va la vida en ello, literalmente. ¿Cuántas personas enferman incluso, mueren de amor? ¿Cuántas enfermedades de todo tipo tienen un origen psicosomático que se genera a causa de una disfunción emocional resultando de un desengaño, de una mentira, de un maltrato permanente, de una manipulación, de no querer ver la situación que nos rodea? Muchas. Demasiadas, tal vez.
Por ello, el límite y el remedio a los malos amores está solo en la conciencia, en el balance emocional para el que, en general, no hemos sido educados.
Es más, a ojos de según qué religiones y culturas, donde el sacrificio es uno de los valores fundamentales, especialmente el sacrificio de ellos, lo que toca es pasar por el tubo, aunque la dialéctica emocional esté hundiendo la vida a la persona que sufre del mal amor y a los hijos, si los hay.
Un balance emocional implica capacidad de cuestionamiento interno y de diálogo permanente con nuestra pareja.
No desde la inquisición ni desde la obsesión, sino más bien desde la dignidad, la apertura, la pregunta amable, la ternura y el deseo de bien común.
Aunque también a veces sea necesaria la confrontación firme para quitar disfraces a realidades incómodas en la que, sin darnos cuenta para evitar el dolor, nos acabamos camuflando y perdiendo.
Probablemente, el amor maduro y consciente combina el amor propio con el amor al otro. Amarte a ti no implica anularme o destruirme a mí. Mi amor por ti no justifica mi abandono, ni mi sacrificio existencial por mucho que el entorno o la historia haya repetido hasta la saciedad que así debe ser. Por ello, no puede haber el tan necesario balance emocional sin amor propio, sin respeto a uno mismo. Amar es construir una realidad conjunta basada en la responsabilidad, el respeto, el proyecto y la visión de futuro y los anhelos que hemos ido trenzando. Amar no es soportarlo todo al precio del sacrificio de la propia vida. Un amor que exija una contraprestación el propio sacrificio intelectual e incluso existencial no es amor, sino esclavitud disfrazada de exigencia romántica, resignación, vestida de paz barata e incluso, conflicto instalado de manera permanente y asumido como el escenario cotidiano. Todos ellos contextos ideales para la depresión, la abulia vital y el abandono existencial a largo plazo.
Àlex Rovira- La buena Vida
sábado, 26 de mayo de 2012
SÍNDROME DEL BEBÉ SACUDIDO
Usted puede matar a su bebé en tres segundos....
Tres segundos es lo que tarda el Síndrome del Bebé sacudido en causarle daños irreversibles a su niño. Por ello, nunca permita que sacudan a su pequeño ni lo lancen por los aires. Puede causarle la muerte.
La reacción de una niñera mostrada en la televisión colombiana sobre cómo sacudía a un bebé de meses, motivó a Hoybolivia.com buscar los efectos que puede causarle. Recomendamos ver el video por los importantes consejos.
El síndrome del bebé sacudido se refiere a un tipo de lesión cerebral que ocurre cuando se sacude con violencia a un bebé o niño pequeño.
Las sacudidas pueden causar hemorragias en el cerebro (hemorragias subdurales) o hemorragias en las retinas (hemorragias retinales). Ocurren más lesiones cuando se tira al bebé sacudido en una superficie, resultando en el síndrome de impacto sacudido.
EL CEREBRO REBOTA
Cuando se sacude a un niño, el cerebro rebota de un lado a otro contra los lados del cráneo. Las cabezas de los bebés son muy grandes y pesadas en proporción con el resto de sus cuerpos. Esto causa hinchazón, magulladuras, y hemorragia en el cerebro que es más pequeño que el cráneo.
Las posibles consecuencias de sacudir a los bebés o niños pequeños son extremas. Incluyen:
Daños al cerebro
Ceguera
Pérdida auditiva
Trastornos del habla y del aprendizaje, incluyendo retraso mental
Ataques epilépticos
Daño al cuello y a la espina dorsal, que puede llevar a disfunciones motores que varían en severidad desde torpeza a paralisis
Muerte
¿Cuáles son los síntomas del síndrome del bebé sacudido?
Un niño o bebé al que le han sacudido y por tanto tiene presión en el cerebro puede tener síntomas como estos:
Irritabilidad extrema
Vómitos
Poco apetito o problemas para alimentarse
Dificultades para respirar
Convulsiones (ataques)
Letargo (cansancio extremo, falta de movimiento, inhabilidad para mantenerse despierto)
Piel de color pálido – o azul
Magulladuras, como por ejemplo las marcas donde se le agarró, en los brazos o pecho
Una frente que parece más grande de lo normal, o una fontanela que parece sobresalir
Incapacidad para levantar la cabeza
Temblores (la temblona)
Incapacidad para concentrarse o seguir movimiento con sus ojos
Inconsciencia
Coma
¿Quién corre el riesgo de tener el síndrome del bebé sacudido?
El síndrome del bebé sacudido pasa más a menudo en bebés de hasta un año de edad, y los bebés de dos a cuatro meses son los que tienen mayor riesgo. El síndrome del bebé sacudido no suele suceder después de los dos años de edad, pero si la sacudida es extremadamente violenta incluso puede afectar a los niños de entre cinco y seis años.
¿Por qué la gente sacude a los bebés?
Los padres o los cuidadores pueden pensar que el sacudir al bebé hará que este pare de llorar. Los padres o cuidadores pueden ser incapaces de arreglarse con la realidad de cuidar a un niño/a y pueden descargar su frustración con el niño/a. Algunos puede que no sepan que los resultados de sacudir a los niños son tan devastadores como lo son en realidad. No obstante, el sacudir a los bebes no está bien nunca.
¿Quién sacude a los bebés?
Las estadísticas indican que dos tercios a tres cuartos de la gente a la que se le ha encontrado culpable de sacudir a los bebés son hombres. Mientras que la escala de edades es grande, normalmente los hombres que sacuden a los bebés tienen veinte y tantos.
También se han encontrado madres y otras cuidadoras que han sacudido a los bebés. El síndrome del bebé sacudido puede suceder en familias de cualquier etnia, cualquier rango económico, y cualquier tipo de composición de familia.
¿Cómo se diagnostica el síndrome del bebé sacudido?
El SBS debe de tratarse inmediatamente. Los padres o cuidadores deben de llevar al niño/a a que le den atención médica de urgencia tan pronto como se den cuenta de que el bebé ha sido sacudido. Los adultos también deben de contarle al médico que el bebé ha sido sacudido. Algunos cuidadores que no digan la verdad pueden decir que el bebé se ha caído. Dependiendo de la severidad de los síntomas, los niños pueden requerir tratamiento como soporte respiratorio o una operación quirúrgica para parar una hemorragia.
Algunos síntomas se muestran enseguida, pero puede que otros no se hagan visibles hasta más tarde. Algunos niños pueden tener problemas de atención y problemas de comportamiento más adelante en su vida debidos a haber sido sacudido cuando eran bebés.
¿Cómo se diagnostica el síndrome del bebé sacudido?
A los profesionales de la salud no siempre se les dice la verdad sobre si la sacudida ha sido parte de la lesión o no. Además, los bebés y niños muy pequeños no pueden contar a los médicos o a las enfermeras lo que les pasó o lo que les duele. Muchos de los síntomas del SBS (como la irritabilidad, el vomitar, o la apatía) también son comunes para las enfermedades menos serias como las infecciones virales.
Se ha sugerido que los médicos deberían de usar pruebas adicionales cuando parece que sea posible que haya una lesión cerebral. Los rayos-x pueden mostrar una fractura craneal y los médicos pueden recomendar una prueba de resonancia magnética (siglas en inglés MRI) o un escáner por tomografía computerizada (siglas en inglés CT). Se le debe de dar especial atención a cualquier evidencia de hemorragia retinal (hemorragia en la parte posterior del ojo).
¿Se puede prevenir el síndrome del bebé sacudido?
Sí. No sacudas a los bebés o a los niños, NUNCA.
¿Qué pueden hacer los padres o los cuidadores cuando un bebé llora?
Cuando se responde con la verdad acerca de sacudir a los bebés, los padres o cuidadores suelen decir a menudo que la sacudida ocurrió cuando el bebé lloraba desconsoladamente. Hay algunas cosas que puedes hace para evitar la probabilidad de enfadarte y sacudir al bebé.
Primero, asegúrate de que no le pase nada obvio al bebé. Deberás de mirar a ver si el pañal está limpio o si el bebé tienen hambre o frío. Asegúrate de que no haya ninguna señal de enfermedad, como por ejemplo fiebre o hinchazón. También deberás comprobar que no hay ninguna situación que le cause dolor.
Si las necesidades del bebé están cubiertas, intenta usar ruido. Pon la radio, o canta y háblale al bebé. Algunas veces a los bebés les gustan los ruidos como la aspiradora, la secadora de ropa, secador de pelo o ventiladores
Ofrécele al bebé un juguete o un chupete.
Lleva a tu bebé o niño/a a dar un paseo en coche (auto), pero asegúrate de que está apropiadamente asegurado en su silla del coche.
Prueba un columpio.
Pídele a alguien que te ayude con el bebé durante un periodo de tiempo para que puedas tomarte un descanso y así calmarte.
Esta persona que te ayude puede ser una amiga, un colega del trabajo, algún vecino, o un miembro de tu familia. Es muy razonable el pedir ayuda. Los bebés lloran un tiempo estimado de una a tres horas al día.
Si no hay nadie más disponible para relevarte, pon al bebé seguro en su cuna y vete del cuarto durante diez minutos o así mientras te calmas. Acuérdate de que llorar no hace daño a los bebés, pero las sacudidas sí.
viernes, 4 de febrero de 2011
viernes, 10 de diciembre de 2010
TRAUMAS EMOCIONALES Y ESTRÉS PUEDEN ATROFIAR CIERTAS ZONAS DEL CEREBRO
Noemí Miranda
Son múltiples las comparaciones que reflejan el asombro de los científicos ante los misterios del cerebro humano, pero quizás la que más se acerca es la de una caja de Pandora llena de secretos. Y aunque mucho se ha avanzado en la comprensión de lo que pasa en él, aún queda mucho por descubrir y los hallazgos que se realizan no dejan de sorprender.
Uno de esos momentos de renovado interés se vivió en mayo de este año en el marco de la reunión anual de la Asociación Americana de Psiquiatría, en Estados Unidos. En la ocasión se dieron a conocer estudios que señalan que el estrés sufrido a temprana edad y traumas emocionales profundos, como los provocados por el maltrato o abuso sexual, pueden causar la atrofia de ciertas zonas del cerebro.
Una de las investigaciones fue realizada por la doctora Meena Vythilingam, jefa de la Clínica de Investigación en Trastornos del Animo del Instituto Nacional de Salud Mental de EE.UU. El estudio analizó a mujeres adultas que sufrían depresión mayor, la variante más grave de esta enfermedad. Al estudiar imágenes de sus cerebros, se descubrió que las que habían sufrido abuso físico o sexual en su infancia o adolescencia mostraban una reducción del hipocampo de hasta un 18%, en comparación con las que no habían sufrido abuso. Esa zona del cerebro está asociada con estímulos emocionales y la memoria.Estudios anteriores habían mostrado que "las personas que sufren depresión presentan atrofia en la corteza prefrontal y esos cambios se relacionan con la duración e intensidad del cuadro depresivo", explica el siquiatra Jorge Quiroz, del programa de Trastornos del Animo y la Ansiedad del Instituto Nacional de Salud Mental. El experto estuvo en Chile dictando una charla en el Seminario Internacional sobre Enfermedad Bipolar.
Otra zona que también es afectada por los traumas o el estrés es la amígdala que, junto con el hipocampo y la corteza prefrontal, juega un rol importante en el manejo de las emociones.
Vulnerando la resistencia
Según el siquiatra Sergio Gloger, director de Psicomedica, "que una enfermedad como la depresión cause daño en el cerebro pudiera no ser tan sorprendente, pero sí lo es el que experiencias de vida intensas, como un estrés sostenido en el tiempo o traumas emocionales intensos a temprana edad causen el mismo daño a nivel neurológico".Este impacto en el cerebro, que se traduce en una reducción en las áreas encargadas de controlar las emociones, dejaría a la persona más frágil y vulnerable a que en el futuro tenga más riesgo de padecer distintas enfermedades siquiátricas, como depresión, trastorno bipolar o cuadros de ansiedad, entre otros.
Las zonas afectadas no sólo ven disminuido su tamaño, explica el siquiatra Danilo Quiroz, de Psicomedica, sino que esto se asocia con una reducción en el tamaño de las neuronas, disminución de las conexiones que se realizan entre estas células y del funcionamiento general de las zonas afectadas.
Recuperando funciones
Otro hallazgo que ha sorprendido a los científicos en el último tiempo, es que los fármacos para tratar algunas enfermedades, como los antidepresivos, tienen un efecto positivo sobre esas zonas.
El doctor Jorge Quiroz explica que éstos favorecen un fenómeno conocido como neuroplasticidad, esto es, la capacidad del cerebro para recobrar sus funciones. "Se ha visto que los fármacos facilitan que las neuronas crezcan, que se hagan más grandes y robustas y que generen más conexiones con otras células nerviosas". Lo esperanzador, concluye, es que el fenómeno de recuperación se ha visto, justamente, en las áreas atrofiadas.
tendencias@copesa.cl
Factores que protegen y otros que debilitan
No todos los individuos que han vivido episodios traumáticos sufrirán algún tipo de trastorno mental, ni todos los que estén bajo intenso estrés (como las víctimas de robos con violencia o las que han estado en una guerra) desarrollarán problemas. La razón, explica el siquiatra Sergio Gloger, es que en el surgimiento de enfermedades como la depresión, la ansiedad o el cuadro bipolar, confluyen distintos factores: los genes, la historia personal del individuo y los eventos que enfrente durante su vida. Por ello, agrega, hay personas que habiendo sufrido condiciones extremas, presentan una sorprendente salud emocional. "Este es otro misterio, el fenómeno de la resiliencia, que protege a los sujetos que la presentan", dice el siquiatra Danilo Quiroz.
La resiliencia es la capacidad que exhiben algunas personas que resisten los embates, sufren el dolor, pero se recuperan y terminan más sanos y fortalecidos que antes.
Se sabe que en esta suerte de armadura protectora inciden varios factores, entre los que destaca el contacto con afectos vitales en la infancia. Cuidar el desarrollo de los niños ahora puede protegerlos en el futuro, advierte Gloger.
http://www.icarito.cl/medio/articulo/0,0,3255_5726_38404423,00.html
viernes, 3 de diciembre de 2010
SORRY SEEMS TO BE THE HARDEST WORD (traducida al español)
La Versión De Elton Jhon Y Blue, Traducida al español
martes, 30 de noviembre de 2010
Maltrato entre iguales,("möbbning",“bullying”, “maltrato”, “abuso”, “acoso”),
Inicialmente, el término utilizado para referirse a este fenómeno fue el sueco “möbbning”, que aludía al ataque colectivo de un grupo de animales contra un depredador. Posteriormente, se han utilizado los términos “bullying”, “maltrato”, “abuso”, “acoso”, “meterse con alguien”, etc. A partir del Informe pionero del Defensor del Pueblo (publicado en 2000) se generaliza la expresión “maltrato entre iguales por abuso de poder” o más brevemente, “maltrato entre iguales”.
Definiciones maltrato entre iguales
El maltrato entre iguales se ha descrito como “un comportamiento prolongado de insulto verbal, rechazo social, intimidación psicológica y/o agresividad física de unos niños hacia otros que se convierten, de esta forma, en víctima de sus compañeros” (Olweus, 1998).
“Un alumno es agredido o se convierte en víctima cuando está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones negativas que lleva a cabo otro alumno o varios de ellos” (Olweus, 1998).
“La victimización o maltrato por abuso entre iguales es una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza el alumno o alumna contra otro, al que elige como víctima de repetidos ataques. Esta acción, negativa e intencionada, sitúa a las víctimas en posiciones de las que difícilmente puede salir por sus propios medios” (Olweus, 1983; citado por el Defensor del Pueblo, 2000).
Es difícil determinar cuándo se trata de un juego entre iguales, incluso amigos, y cuándo de acciones violentas con intención de hacer daño. Por eso, debemos entender que se considera maltrato toda “acción reiterada a través de diferentes formas de acoso u hostigamiento entre dos alumnos/as o entre un alumno/a y un grupo de compañeros - cosa que suele ser más frecuente - en el que la víctima está en situación de inferioridad respecto al agresor o agresores” (Fernández y Hernández, materiales editados por el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid).
“La noción de maltrato por abuso de poder (…) se refiere a un tipo perverso de relación interpersonal que tiene lugar típicamente en el seno de un grupo y se caracteriza por comportamientos reiterados de intimidación y exclusión dirigidos a otro que se encuentra en una posición de desventaja” (del Barrio y otros, 2003).
“La intimidación es el hostigamiento, el acoso y/o la amenaza sistemática de un escolar o grupo de escolares hacia un compañero o compañera suyo. Su fin es producir daño, destruir, contrariar o humillar al otro. Es una acción violenta que se ejerce por un grupo o individuo que tiene más fuerza y poder, contra alguien en inferioridad de condiciones. La víctima no puede defenderse por sí misma” (Matamala y Huerta, 2005).
http://www.google.com.ar/imgres?imgurl=http://upn303.com/files/u1/maltrato_infantil.jpg&imgrefurl=http://upn303.com/definiciones-m
domingo, 28 de noviembre de 2010
jueves, 25 de noviembre de 2010
viernes, 5 de noviembre de 2010
AMOR Y MIEDO
En la psicología del ser humano, dicen, solo hay dos emociones: el amor y el miedo.
Y que ambas son tan antiguas como la vida del hombre sobre la tierra.
Mientras que el amor nos permite alcanzar la felicidad,el miedo, por el contrario, nos impide no solo gozar de la vida, sino disfrutar de buena salud tanto física como mental.
Nuestro cuerpo, como herencia genética, tiene registrado un fuerte impulso de supervivencia que está grabado en cada una de sus células.
Cuando las condiciones de supervivencia eran muy adversas, nuestro cerebro desencadenó toda una serie de mecanismos inconscientes tendientes a protegernos del medio adverso y hostil que nos rodeaba.
Miles de años después muchos de esos mecanismos siguen activos, y, a pesar de que las condiciones externas han variado, hay situaciones que ponen en marcha determinadas áreas del cerebro que desencadenan, igual que tiempo atrás, la producción de sustancias bioquímicas que se distribuyen por el torrente sanguíneo y provocan un enorme cantidad de alteraciones emocionales. La mayoría de las veces, esas energías emocionales que se generan, no encuentran una fácil canalización y se quedan almacenadas, produciendo bloqueos que más tarde desembocan en problemas físicos.
Esto sucede porque el enemigo contra el que tendríamos que defendernos no está fuera sino dentro de nosotros mismos. Dicho de otro modo, no hay algo externo que atente contra nuestra vida sino que son procesos mentales, a veces inconscientes, los que nos hacen saltar los resortes del miedo y su consecuencia inmediata: la inseguridad.
Son miedos psicológicos y emocionales, producto de nuestro tiempo, y estos miedos son sin duda una de las principales batallas que tenemos que enfrentar.
Miedos que se manifiestan bajo diferentes formas: inseguridad, angustia, temor, fobias… una serie de emociones que nos impide avanzar.
Cuando estos sentimientos aparecen todo adquiere una importancia extrema y la mente no encuentra salida. La mayoría de las veces la persona queda atrapada y confusa, incapaz de superar las circunstancias en las que está inmersa.
Saber qué nos produce miedo, fobia, angustia o inseguridad, es el primer paso para poder librarnos de ello.
Las preguntas que hay que aclarar son: -¿A qué le tengo miedo?-¿A algo real o algo que imagino?¿ Tiene solución? - ¿Cómo se manifiesta ese miedo? - ¿De dónde arranca ese miedo?- ¿Estoy pensando en la posibilidad o la probabilidad de que ese hecho ocurra?
Los miedos, sea cual fuera su modo de manifestarse, no se superan evadiéndolos sino enfrentándolos.
Y para hacerlo hay que echar mano de dos herramientas fundamentales y complementarias que nos proporcionan nuestros dos hemisferios cerebrales.
Por un lado hay que analizar la situación con el razonamiento y la lógica y responder a las preguntas anteriores: ¿Qué… Cómo… Cuándo… Dónde…?
Y por otro potenciar la imaginación y la visualización, en la que nos veamos superando sin dificultad los hechos que nos paralizaban y aplastaban.
Nuestra mente es creadora, y que para conseguir todo aquello que seamos capaces de “crear” se convierta en realidad, hay que dar el primer paso, que consiste en saltarse los propios límites.
En cualquier caso, hay que recordar que la única manera de perder el miedo a hacer algo es precisamente hacerlo.
A medida que vayamos superando situaciones iremos ganando confianza y seguridad y eso generará un estado de satisfacción que redundará en beneficio de nuestra salud tanto física, como psicológica y emocional.
jueves, 4 de noviembre de 2010
EL MALTRATO EMOCIONAL EN LA PAREJA - INTELIGENCIA EMOCIONAL
Una mirada más que dura, un grito inesperado, un pequeño insulto con disculpas posteriores, pequeñas humillaciones “sin importancia” son a menudo los primeros indicios de un maltrato en la pareja. Esto puede pasar a ataques de furia cada vez más violentos, más duraderos, más frecuentes en los que el maltratador humilla e insulta con sus sentencias y sus palabras.
Frecuentemente en los primeros estadios del maltrato, el agresor justifique sus “explosiones” por situaciones de estrés, presión y prometa cambiar. El 95% de las veces no es así y la situación empeora. Desde su posición de poder, poco a poco el agresor empieza a decidir por su pareja: dónde ir, con quien, cómo ha de vestir, si puede o no salir.
Cuando la víctima se queja de su infelicidad, su insatisfacción... la persona maltratadora o se encoleriza o bien inicia un discurso manipulador (que, evidentemente, la maltratada no detecta) en el que, finalmente, la víctima sólo ve la responsabilidad de su infelicidad en ella misma y en su entorno, en fin, en circunstancias externas que nada tienen que ver con su relación de pareja y menos aún con su agresor.
La víctima, gracias al persistente trabajo de su maltratador, pierde progresivamente confianza en sí misma, anula su autoestima y va asimilando esta situación hasta el extremo de cambiar sus actitudes, sus costumbres, su forma de pensar, su forma de hacer, de hablar, de relacionarse... en función de las reacciones que pueda causar en su agresor.
La mayoría de ocasiones, todo esto pasa sin que nadie del entorno de la pareja se de cuenta de la gravedad de la situación, ven alguna discusión de vez en cuando, alguna mala cara... Pero el maltratador teje su red en silencio a escondidas de los otros.
Como cosa normal, a ojos de todos, parece una persona encantadora con algún momento de temperamento y buen humor, nada más. Incluso la propia víctima logra verlo así y acaba justificando y defendiendo las actitudes de su verdugo.
El maltrato psicológico en la pareja puede durar toda la vida, acabar porque la víctima finalmente logra romper el lazo o bien derivar en maltrato físico. Esta última opción está siempre a un mínimo paso del maltrato psicológico.
En muchas ocasiones, la víctima sólo toma conciencia del maltrato que ha estado sufriendo durante años cuando empiezan las agresiones físicas.
Una mujer que sufre maltrato psicológico puede presentar dolores de cabeza, de espalda o articulares, mostrarse irritable, angustiada o sufrir ansiedad, tristeza y ganas de llorar sin motivo aparente. El insomnio y la fatiga permanente así como la inapetencia sexual también son habituales. A todo esto, se le suma un pensamiento fatalista, sentimiento de culpa y una sensación de temor generalizada, llegando a abandonarse socialmente y a ser menos comunicativa con las personas de su entorno.
El maltratador intimida, maneja a la victima y manipula las circunstancias en su provecho. Para imponer su parecer puede apelar a la lógica y la razón, manipular emocionalmente, humillar o insultar. El maltratador maternaliza a la mujer, creando las condiciones para que ésta dé prioridad al cuidado de las otras personas (evitando así que piense en su propio cuidado).
La víctima es objeto de vejaciones, descalificaciones…
El maltrato continuado daña su autoestima y genera sensación de dependencia, acompañada de sentimiento de culpa que va formándose por las conductas del agresor tales como generar lástima a través de comportamientos autolesivos (ya sean físicos o verbales) o incluso amenazas de suicidio.
Existen señales de alerta en las actitudes de un potencial agresor que evidencian o derivan hacia el maltrato psicológico como ignorar los sentimientos de la pareja, ridiculizar o insultar la mayoría de sus valores y creencias, así como ridiculizar o insultar a las mujeres como colectivo. Es también habitual que utilice su aprecio o afecto como premio / castigo y que critique, insulte o grite a su pareja tanto en público como en privado.
En ocasiones, castiga o pega a animales de compañía y destruye muebles, golpea puertas, paredes o rompe objetos domésticos cuando se enfada.
Si entendemos la inteligencia emocional como la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos, observamos que tanto víctima como agresor carecen de esta inteligencia . De ahí la importancia en educar a nuestros pequeños en la inteligencia emocional.
Esta sociedad patriarcal en la que vivimos fomenta la actividad, la agresividad, la transgresión y la fuerza en los niños, mientras fomenta la pasividad, la ternura, el acatamiento de las normas y la obediencia en las niñas, reforzando los futuros roles de agresor y víctima. A su vez, se crean expectativas estereotipadas y la mujer asume atributos e incluso conductas de dependencia afectiva frente al varón, convirtiéndola en víctima potencial de maltrato.
Se trata de romper con los estereotipos marcados por el género y aprender, a través de la inteligencia emocional a establecer relaciones basadas en la empatía, la igualdad, el diálogo, la negociación la cooperación y la resolución de conflictos constructiva.
Si, por ejemplo, dejamos que nuestros hijos resuelvan los conflictos con rabietas o ataques de nervios y nosotros con cachetadas, enseñaremos esto mismo para resolver conflictos en el futuro. Si por el contrario, hablamos, controlamos nuestros impulsos y emociones para dialogar y empatizar con las suyas, lograremos resolver los conflictos de manera constructiva, fomentando los pequeños un mejor manejo del estrés, una correcta tolerancia a la frustración y un buen conocimiento de si mismos, de sus impulsos, sus emociones y las de los demás en beneficio de ellos mismos y, por tanto, de sus relaciones.
Empecemos a conocernos a nosotros mismos, nuestras emociones, seamos receptivos a las emociones de los demás, regulemos nuestros impulsos..., sabremos así educar desde la inteligencia emocional y fomentar la misma en nuestros hijos, hagámosles ese favor.
www.revistaargonautas.net/.../articulos/35.jpg
EL MALTRATO PSICOLÓGICO
El maltrato psicológico se basa en comportamientos intencionados, realizados desde una posición de poder y encaminados a desvalorizar, producir daño psíquico, destruir la autoestima y reducir la confianza personal.
Su padecimiento lleva a la despersonalización, al mismo tiempo que genera dependencia de la persona que los inflige.
El maltratador se vale para ello de insultos, acusaciones, amenazas, críticas destructivas, gritos, manipulaciones, silencios, indiferencias y desprecios.
En la esfera de lo privado, aunque los hombres también lo sufren, las mujeres son las víctimas mayoritarias.
Los malos tratos psicológicos son un fenómeno viejo. Lo que resulta novedoso es su denuncia como problema social.
Los sufren mujeres de todas las edades, grupos sociales y económicos, culturas y países.
Su gran incidencia, la gravedad de las secuelas y en especial la degradación que produce la violación del derecho de las personas a ser bien tratadas y al respeto que merecen, los convierten en una cuestión de gran relevancia.
El maltrato psicológico no es tan visible como los maltratos físicos.
En muchas ocasiones la propia víctima no es consciente de ellos hasta que sufre una agresión corporal, pero sus consecuencias pueden ser más graves y duraderas en el tiempo.
Las agresiones continuadas, tanto verbales como no verbales (el silencio, la indeferencia, los gestos…), crean una relación siniestra de dependencia entre el maltratador y la víctima.
Ambos terminan necesitándose. La víctima porque sola siente que no es nadie y el miedo y la angustia la paralizan, y el maltratador porque se siente que es alguien a través de la dominación que ejerce.
La situación de dependencia es tal que la víctima termina protegiendo y disculpando al maltratador.
Recorre hasta ahí un proceso destructivo en el que va perdiendo la confianza en sí misma y la capacidad de respuesta, se va anulando y va interiorizando que de allí no se sale y abandona toda esperanza.
Es importante que cualquier persona que se sienta identificada con estos hechos y se de cuenta de las condiciones en que está viviendo, y sobre todo padeciendo, sepa que siempre hay una salida para esta situación, que debe salir de ella, y lo más importante: que se puede salir de ella.
http://amoryvictoria.com.ar/category/maltrato/
domingo, 24 de octubre de 2010
EL ABUSO PSICOLÓGICO Y/O EMOCIONAL
Lo primero que suele saltar a la mente cuando pensamos en el maltrato a la mujer es en el maltrato físico, pero existe otro maltrato que muchas mujeres podemos llegar a experimentar, el maltrato psicológico y/o emocional. ¿Qué es? ¿Con qué frecuencia ocurre? ¿Cómo identificarlo…?
El abuso psicológico o emocional involucra cualquier comportamiento, verbal o no verbal, que impacta negativamente sobre el bienestar emotivo o psicológico de otra persona.
Se dan casos de abuso psicológico/emocional en matrimonios, parejas íntimas, padres e hijos, hacia los ancianos, y por lo general, donde exista una diferencia de poder.
¿Cómo puedo identificar si me está ocurriendo a mí?
La persona que abusa de ti puede:
- Ignorar frecuentemente tus sentimientos.
- Te ridiculiza en lo que más valoras, como en tus creencias, sexo, sexualidad, habilidades, edad, apariencias, u orientación sexual.
- Te ridiculiza o insulta por tu religión, raza, familia, clase social, o idioma.
- Se abstiene de aprobar lo que haces, mostrar aprecio, o afecto.
- Constantemente te critica, te insulta, y te grita.
- Te humilla en privado o en público.
- Se niega a socializar contigo.
- No te permite trabajar, controla el dinero, y toma todas las decisiones.
- Intenta evitar que veas o hables con familiares y amistades.
- Frecuentemente te amenaza con marchar o te dice que te marches.
- Te manipula con mentiras y contradicciones.
- Se comporta de manera amenazadora.
- Utiliza expresiones faciales y/o posturas corporales para intimidarte.
- Te acusa de infidelidad.
- Utiliza un lenguaje sexualizado.
- Abusa verbalmente de los niños o mascotas del hogar.
Como respuesta a esto, puedes sentirte:
- Inservible.
- Dependiente del abusador.
- Confundida.
- Triste.
- Enfadada.
- Aislada.
- Sin control de tu propia vida.
¿Cuáles pueden ser algunas de las causas?
Una persona puede abusar de otra para reclamar control.
Es posible que ellos mismos se sientan enfadados e impotentes por lo que su cólera es redirigido a alguien cercano o con menor poder sobre ellos, así como sobre miembros familiares.
En ocasiones fueron abusados en la niñez, aunque no siempre por ello se convierten en abusadores.
También puede ser el resultado de roles tradicionales varón-hembra, donde las mujeres son percibidas como propiedades y primeramente deben obedecer a sus padres, y más adelante a sus parejas.
Si también hay abuso físico o sexual, entonces el abuso emocional obligatoriamente también hay abuso emocional.
En algunos países el abuso psicológico/emocional puede ser considerado como un crimen de violencia.
¿Qué puedo esperar?
El abuso emocional/psicológico tiende a mantenerse constantemente y suele ser difícil para la víctima percatarse y creer lo que le está sucediendo.
¿Cómo puedo enfrentarme a ello?
- Si no estás segura de estar siendo abusada, háblalo con amigos o familiares que consideres que son de ayuda emocional y de quien confíes plenamente.
- Recuerda que como muy posiblemente te sientes dependiente del abusador, puede que te incomoden y tiendas a perder confianza en las personas que intentan ayudarte.
- Recuérdate a ti misma que tienes derecho a una vida libre de abuso.
- Intenta darte mensajes positivos, que te den fuerza, como por ejemplo “soy una buena persona, y merezco ser tratada como tal”.
- Participa en actividades de las que puedas disfrutar, que te animen y fortalezcan.
- Pregúntate a ti misma qué le dirías a una amiga que pasase por la misma situación.
- Si dependes de la economía de tu abusador, intenta conseguir un trabajo. Puede que incluso debas considerar crear una cuenta bancaria por separado y ahorrar dinero por si el abuso crece de más.
- Siempre ten preparado números de teléfono y dinero ahorrado por si debes marchar repentinamente.
Puedes necesitar ayuda si:
- Dudas de tu propio juicio o te preguntas si estás loca.
- Tienes miedo de tu pareja y expresas tus opiniones con menor frecuencia, y menor libertad.
- Tienes miedo de los demás, y tiendes a verlos con menor frecuencia.
- Te tomas tu tiempo para evaluar cuidadosamente los estados de ánimo de tu pareja antes de tratar un tema.
- Tienes que tener mucho cuidado cuando estás con otra gente, y tiendes a estar hipervigilante durante su presencia.
- Pides permiso para gastar dinero, tomar clases, o para salir con amigos.
- Has perdido confianza en tus habilidades, te vuelves depresiva, te sientes atrapada e impotente.
- Descubres que tus hijos están siendo negativamente afectados por el abuso. Por ejemplo, se aíslan, vuelven agresivos, tienen pesadillas, o les va mal en el colegio.
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Efecto ASI: AUTOLESIÓN
La autoalesión (autoagresión, automutilación) puede ser definida como el intento de causar daño intencionalmente al propio cuerpo. Las lesiones generalmente son suficientemente severas como para dañar los tejidos o dejar marcas visibles que no desaparecen dentro de unas pocas horas. Este no es un intento consciente de suicidio, aunque muchas personas lo interpreten como tal. Los actos ejecutados con propósitos suicidas, rituales, sexuales u ornamentales no se consideran autolesiones.
La autoagresión es uno de muchos mecanismos que ayudan a algunas personas a lidiar, bloquear y externalizar sentimientos y emociones. Es causada por un stress emocional con el cual la persona, por algún motivo en particular, no puede luchar. Para estas personas las autolesiones son un escape, una manera de aliviar el sentimiento de insensibilidad y una expresión de dolor.
La autolesión es probablemente uno de los mecanismos para lidiar con sentimientos abrumadores menos entendidos y hay muchos mitos asociados a ella, lo que hace muy difícil que las personas que lo necesitan busquen ayuda.
Hay tres tipos de autolesión:
1. La menos frecuente y más extrema es la autoagresión mayor, la que generalmente resulta en desfiguraciones permanentes (como castración, amputación de miembros, extracción de los ojos, etc.). Normalmente está asociada a estados psicóticos.
2. Otro tipo es la autolesión estereotípica, que incluye acciones como golpearse la cabeza rítmicamente contra una pared, morderse, etc. Este tipo de autolesión se presenta principalmente en personas con retraso mental, autistas o sicóticas.
3. El tercer tipo (y el más común) es la autolesión superficial o moderada. Este tipo de autolesión incluye cortarse, quemarse, rascarse hasta sangrar, arrancarse el pelo, quebrarse huesos, pegarse, interferir con la cicatrización de heridas y casi cualquier método en que uno mismo se inflija daño físico. En estudios clínicos y encuestas, se ha demostrado que el acto más común es el de cortarse y los lugares más comunes son las muñecas, la parte superior de los brazos y el interior de los muslos. Muchas personas utilizan más de un método para herirse, sin embargo prefieren uno sobre otros y casi siempre el daño es en los mismos lugares corporales.
La autolesión puede ayudar a muchas personas al aliviar sentimientos como lo son la ira, la tristeza, la soledad, la vergüenza, la culpa y el dolor emocional. Muchas personas que se cortan a sí mismas, lo hacen como un intento de expresar todas las emociones y sentimientos que sienten internamente. Otras se pueden sentir tan anestesiadas, que ver su propia sangre al cortarse les ayuda a sentirse vivos, ya que se sienten muertos en su interior. Algunas personas sienten que lidiar con dolor físico es más fácil que lidiar con el dolor emocional. La autolesión también es una manera de autocastigarse. En el caso de las personas que han sido abusadas, muchas se pueden sentir avergonzadas y culparse a sí mismas por el abuso, lo que les hace sentir la necesidad de autocastigarse causándole dolor a sus cuerpos. Algunas personas sienten tal odio por sí mismas y sus cuerpos que se escriben nombres degradantes al cortarse como una forma de recordarse lo terribles que son. Cualquiera sea la forma usada para autolesionarse, la persona generalmente siente mucha paz y calma luego de hacerlo. Sin embargo, como esos sentimientos son sólo temporales, la persona probablemente continúe autolesionándose hasta que solucione los problemas de fondo y encuentre maneras más sanas de abordar sus preocupaciones y problemas.
¿Quiénes se autolesionan?
Estudios han demostrado que muchas personas que se autoagreden tienen una historia de abuso sexual o físico, pero este no es siempre el caso. Algunas vienen de familias mal constituidas o alcohólicas y otras simplemente tuvieron padres emocionalmente ausentes durante su infancia. Hay muchos factores que pueden causar que alguien se autoagreda como un mecanismo para lidiar con sus emociones.
Gran parte de las personas que se autolesionan son perfeccionistas, son incapaces de lidiar con sentimientos fuertes y de expresar sus emociones verbalmente, tienen un disgusto por sí mismos y sus cuerpos y cambian de ánimo muy rápidamente.
Yo, ¿me autolesiono?
Esta pregunta puede sonar un tanto extraña, pero hay personas que no están seguras de lo que "realmente" son autolesiones. Para poder encontrar una respuesta, basta con contestar las siguientes preguntas:
- ¿Te causas daño físico intencionalmente al punto de causar daño a los tejidos (romper la piel, moretones, marcas que perduran por más de una hora)?
- ¿Te causas este daño a ti misma como una manera de lidiar con emociones, pensamientos o situaciones que sientes que te sobrepasan (esto incluye la despersonalización)?
- Si tus autolesiones no son compulsivas, ¿piensas en autolesionarte con frecuencia aunque estés relativamente calmada y no haciéndolo en ese mismo momento?
Si tus respuestas a las preguntas 1 y 2 fueron sí, efectivamente te autolesionas. Si tu respuesta a la pregunta 3 también fue sí, lo más probable es que seas alguien que se autolesiona en forma repetida.
¿Qué hacer si tengo un impulso por autolesionarme?
Si sientes un impulso por lesionarte, a continuación hay una lista de sugerencias que te puede ayudar a vencer ese impulso. Obviamente, no todas estas sugerencias le van a ser útiles a todas. Lo que puede ser de ayuda para una persona puede no serlo para otra. Estas sugerencias fueron enviadas por personas que se autolesionan y son métodos que las ayudan a ellas. Si sientes que alguna puede hacer que quieras autolesionarte aún más, NO uses esa sugerencia. Encuentra las que sean de ayuda para ti y úsalas cada vez que lo necesites.
- respirar profundo
- técnicas de relajación
- llama a un amigo(a) o a tu terapeuta
- trata de no estar sola (visita a una amiga, anda al supermercado, etc.)
- date un baño caliente
- escucha música
- salir a caminar
- escribe en tu diario
- usa un elástico en tu muñeca para tirarlo y soltarlo cuando sientas el impulso de autolesionarte
- dibuja marcas rojas con un plumón sobre tu cuerpo en lugar de cortarte
- sostén hielo en tus manos - esto causa dolor en tus manos, pero no es peligroso ni agresivo
- pégale a una cama o a un almohadón (para cuando necesites aliviar la ira y la frustración de una forma más física)
- corta un pedazo de madera o usa un destornillador para enterrarlo en el pedazo de madera (puede ser otra manera de físicamente desatar tus emociones sin causarte daño)
- evita la tentación (no te pasees por la sección de hojas de afeitar en los supermercados)
- aprende a enfrentarte a los demás y hacer que conozcan tus propios sentimientos en lugar de reprimirlos
- sal al aire libre y grita
- haz algún deporte (ejercitarte puede ayudar a aliviar tensiones)
- trabaja con pintura o plastilina haciendo figuras y luego haz lo que quieras con ellas
- dibuja lo que sea o a quien sea que te hace enojar
- en lugar de herirte, masajea el área donde quieras hacerte daño con aceites o cremas, recordándote a ti misma que eres especial y que mereces tratarte con amor y respeto
- anda a una iglesia, un templo, un lugar de oración
- quiebra o rompe el objeto que utilizas para autolesionarte como una manera de demostrarte que tienes el control sobre él
- escribe una carta a las personas que te han herido y cuéntales cómo te han hecho sentir (estas cartas no tienen por qué ser perfectas, no tienes por qué agradar a nadie más que a ti misma y no tienes por qué entregarlas); luego de escribir las cartas puedes hacer lo que tú quieras con ellas (romperlas, quemarlas, tirarlas, etc.)
- cocina, cose, borda, etc.
- recita varias veces un poema, una oración o cualquier cosa que te calme
- escribe todas tus virtudes y razones por las que no mereces ser herida
- escribe en tu diario por qué no mereces herirte y si tienes que hacerlo, escribe qué es lo que te gatilló esta necesidad para que en el futuro puedas evitarlo
- toca algún tipo de instrumento musical; incluso si no sabes cómo tocar, tratar de hacerlo es una forma de concentrarte en otra cosa y de deshacerte del impulso de herirte
- haz meditación
- permítete llorar, puede hacerte sentir mucho mejor; te permite exteriorizar lo que tienes dentro de ti
- date una ducha helada
- escribe la palabra que mejor se asocia a lo que estás sintiendo (horrible, triste, sola, enojada) y continúa escribiéndola una y otra vez; a veces cuando haces esto las palabras terminan viéndose ridículas e incluso te pueden hacer sonreír
- canta una canción sobre lo que estás sintiendo, es otra manera de exteriorizar
- toma lo que sea que estés usando para autolesionarte y úsalo contra otra cosa (por ejemplo, tajear una toalla con una máquina de afeitar); a veces ver lo que se "puede" hacer con el objeto te hace pensar dos veces antes de usarlo en ti misma, además de hacer tangible la sensación de "haberlo hecho"
- haz una lista de razones de por qué vas a parar de cortarte y cada vez que tengas el impulso, lee la lista para recordarte por qué no debes hacerlo
- haz "tareas de la casa" (aseo, lavar, planchar, etc.)
- haz rayas sobre un papel, apuñalando el lápiz (apila varias hojas para que no se rompan)
- rompe papel de diario
- en una foto de ti misma, marca con tinta roja qué es lo que te quieres hacer y luego corta o rompe la foto
- tira hielo en un balde o contra una pared lo suficientemente dura como para quebrarlo
- rompe palos
- muerde ají o mastica raíz de jengibre
- dale una palmada a una mesa
- sé creativa y trata de encontrar tus propias maneras de desahogar tus emociones
Es muy difícil para las personas que se autolesionan admitirle a alguien más que lo hacen, ya que este hecho generalmente va asociado a mucha vergüenza y culpa. Es importante tratar de recordarnos de que no hay vergüenza en lo que estás haciendo y que está bien pedir ayuda. Para poder ayudarte a sobreponerte a esto, necesitas querer parar de tener este comportamiento y debes encontrar un terapeuta que te guste, con quien te sientas cómoda y en quien confíes para poder lidiar con el problema de fondo que te está haciendo causarte daño. A veces el tratamiento también puede involucrar tomar medicamentos.
Muchas personas que se autolesionan lo guardan como un secreto porque sienten que están locas y que son malas. Temen que si le dicen a alguien las pueden "encerrar" para siempre. La verdad es que las personas que se hieren intencionalmente son personas muy normales y sanas, pero que sienten un gran dolor emocional. Se autolesionan como una manera de lidiar con sus sentimientos, porque probablemente nunca les enseñaron a hacerlo de otras maneras más saludables. Desafortunadamente, cuando otras personas se enteran de esta forma de autolesionarse, tienden a etiquetarlas como sicóticas o locas, razón por la cual tanta gente que lo necesita no busca ayuda. Hasta que la sociedad no disipe todos estos mitos asociados con la autolesión y se informen sobre el tema, las personas que sufren continuarán en silencio y este modo de abuso continuará siendo un secreto por largo tiempo.
viernes, 15 de octubre de 2010
Efecto ASI : TRANSTORNO DE LA IDENTIDAD DISOCIATIVO
El trastorno de identidad disociativo es un diagnóstico controvertido descrito en el DSM IV como la existencia de una o más identidades o personalidades en un individuo, cada una con su propio patrón de percibir y actuar con el ambiente. Al menos dos de estas personalidades deben tomar control del comportamiento del individuo de forma rutinaria, y están asociadas también con un grado de pérdida de memoria más allá de la falta de memoria normal. A esta perdida de memoria se le conoce con frecuencia como tiempo perdido o amnésico. Para ser diagnosticado, los síntomas deben ocurrir independientemente del abuso de substancias o una condición médica general (inducción).
Estudios entre profesionales de la salud demuestran un amplio escepticismo contra la idea de que este diagnóstico representa en sí un desorden mental en vez de un delirio con base cultural o iatrogénica.
El trastorno de identidad disociativo fue llamado en un comienzo trastorno de personalidad múltiple, como referencia a esto, el nombre se mantiene en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud. Aunque el trastorno lleva por nombre trastorno de identidad disociativo, este no esta relacionado de ninguna manera con la esquizofrenia. Aunque el término de "personalidad dividida", es un término ampliamente asociado con la esquizofrenia, este no es un término aceptado por profesionales en relación con la identidad disociativa.
Causas
El trastorno de disociativo parece estar causado por la interacción de varios factores:
- El estrés insoportable, como el haber sufrido abusos físicos o psicológicos durante la niñez.
- Una habilidad para separar los propios recuerdos, percepciones o identidades del conocimiento consciente (capacidad disociativa).
- Antes de tener una visión unificada del yo y de los otros se puede consolidar sólidamente un desarrollo anormal.
- Una insuficiente protección y atención durante la niñez.
El desarrollo humano requiere que los niños sean capaces de integrar complicados y diferentes tipos de información y experiencias. A medida que los niños aprenden a forjarse una identidad cohesionada y compleja, pasan por fases en las cuales se mantienen separadas diferentes percepciones y emociones. Pueden usar estas diferentes percepciones para generar diferentes yo, pero no todos los niños que sufren abusos, pérdidas o traumas importantes, resultan desarrollando múltiples personalidades. Los que sí tienen esta capacidad también tienen formas normales de resolver sus problemas, y, en general, estos niños vulnerables están lo suficientemente protegidos y tranquilizados por los adultos como para que no se desarrolle un trastorno de identidad disociativo.
Síntomas
Las personas con un trastorno de disociativo pueden experimentar a menudo un cuadro de síntomas que pueden parecerse a los de otros trastornos psiquiátricos. Los síntomas pueden ser similares a los de la ansiedad, de las alteraciones de la personalidad, de la esquizofrenia y de los trastornos afectivos o de la epilepsia. La mayoría de las personas sufre síntomas de depresión, ansiedad (dificultad para respirar, pulso acelerado, palpitaciones), fobias, ataques de pánico, alteraciones del apetito, estrés postraumático y síntomas que simulan los de las enfermedades físicas. Pueden estar preocupadas por el suicidio y son frecuentes los intentos, así como los episodios de automutilación. Muchas personas con trastorno de identidad disociativo abusan del alcohol o de las drogas en algún momento de su vida.
El cambio de personalidades y la ausencia de consciencia del propio comportamiento en las otras personalidades hacen a menudo caótica la vida de una persona con este trastorno. Como las personalidades con frecuencia interactúan entre ellas, la persona dice oír conversaciones internas y las voces de otras personalidades. Esto es un tipo de alucinaciones.
Hay varios signos característicos del trastorno de la personalidad disociativo:
- Síntomas diferentes que ocurren en distintos momentos.
- Una capacidad fluctuante para asumir sus funciones, desde la eficacia en el trabajo y en la casa hasta la inhabilidad.
- Intensos dolores de cabeza y otros síntomas físicos.
- Distorsiones y errores en el tiempo y amnesia.
- Despersonalización y desrealización (sentimiento de estar separado de uno mismo y experimentar su medio como irreal).
Las personas con un trastorno de identidad disociativo frecuentemente oyen hablar a otros de lo que ellas han hecho pero que no recuerdan. Otras pueden mencionar cambios en su comportamiento que ellas tampoco recuerdan. Pueden descubrir objetos, productos o manuscritos con los que no contaban o que no reconocen. A menudo se refieren a sí mismas como “nosotros”, “él” o “ella”. Mientras que, en general, las personas no pueden recordar mucho acerca de sus primeros cinco años de vida, la persona con un trastorno de identidad disociativo no recuerda tampoco lo ocurrido entre sus 6 y 11 años.
Las personas con un trastorno de identidad disociativo tienen típicamente una historia de tres o más diagnósticos psiquiátricos previos diferentes y que no han respondido al tratamiento. Estas personas están muy preocupadas por temas de control, tanto el autocontrol como el control de los demás.
Diagnóstico
Para realizar el diagnóstico de trastorno de identidad disociativo, el médico debe proceder a realizar una entrevista médica y psiquiátrica, incidiendo especialmente acerca de experiencias disociativas. Se han ideado entrevistas especiales para ayudar al médico a identificar el trastorno. El médico también puede entrevistar al paciente durante períodos largos, pedirle que lo visite regularmente y utilizar la hipnosis o entrevistas con facilitación farmacológica para tener acceso a sus personalidades. Estas medidas aumentan la posibilidad de que la persona cambie de una personalidad a otra durante la evaluación. De forma creciente, los médicos consiguen hacer manifestarse las diferentes personalidades pidiendo que hable la parte de la mente que estuvo implicada en un comportamiento concreto. Puede que el paciente no recuerde este comportamiento o que lo haya experimentado más como un observador que como un sujeto activo (como si la experiencia fuera como un sueño o irreal).Pueden hacer cosas y no reconocerlas, porque ellos no eran los que lo hacían o simplemente no saben porque lo hacen.
Tratamiento y pronóstico
El trastorno de identidad disociativo requiere psicoterapia, con frecuencia facilitada por la hipnosis. Los síntomas pueden ir y venir de modo espontáneo, pero el trastorno no desaparece por sí mismo. El tratamiento puede aliviar algunos síntomas específicos pero no tiene efectos sobre el trastorno en sí mismo.
El tratamiento es a menudo arduo y emocionalmente doloroso. La persona puede experimentar muchas crisis emocionales debido a acciones de las personalidades y por la desesperación que pueden acarrear los recuerdos traumáticos durante la terapia. A menudo son necesarios varios períodos de hospitalización psiquiátrica para ayudar a la persona en períodos difíciles y para operar de un modo directo sobre los recuerdos dolorosos. Frecuentemente el médico utiliza la hipnosis para que se manifiesten (para tener acceso a) las personalidades, facilitar la comunicación entre ellas, estabilizarlas e integrarlas. La hipnosis también se usa para reducir el impacto doloroso de los recuerdos traumáticos.
Generalmente, son necesarias una o dos sesiones de psicoterapia a la semana durante al menos 3 a 6 años. Las sesiones tienen como objetivo integrar las personalidades en una personalidad única o alcanzar una interacción armoniosa entre ellas que permita una vida normal sin síntomas. La integración de las personalidades es lo ideal pero no siempre se consigue. Las visitas al terapeuta son reducidas gradualmente pero es raro que se terminen. Los pacientes pueden confiarse al terapeuta para que les ayude, de vez en cuando, a afrontar los problemas psicológicos, del mismo modo que pueden hacerlo periódicamente con su propio médico.
El pronóstico de las personas con un trastorno de identidad disociativo depende de los síntomas y de las características del trastorno. Algunas tienen principalmente síntomas disociativos y características postraumáticas; esto significa que, además de sus problemas de memoria e identidad, experimentan ansiedad acerca de acontecimientos traumáticos y el hecho de revivirlos y recordarlos.
Generalmente, se recuperan por completo con el tratamiento.
Otras personas tienen adicionalmente trastornos psiquiátricos graves, como trastornos de la personalidad, afectivos, alimentarios y de abuso de drogas. Sus problemas mejoran más despacio y el tratamiento puede tener menos éxito o bien debe ser más largo y pueden aparecer más crisis. Por último, algunas personas no solamente tienen otros problemas psicológicos graves sino que también están gravemente comprometidas con otras personas que las acusan de haber abusado de ellas.
El tratamiento a menudo es largo y caótico y trata de reducir y de aliviar los síntomas más que de conseguir la integración. A veces, incluso un paciente con un mal pronóstico mejora lo suficiente con la terapia para sobrellevar el trastorno y comenzar a dar pasos rápidos hacia la recuperación.
http://es.wikipedia.org/wiki/Trastorno_de_identidad_disociativomiércoles, 13 de octubre de 2010
EL EFECTO BONSAI por Lorente Acosta
"El efecto Bonsai" , Lorente Acosta, Profesor psiquiatra forense

