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lunes, 29 de octubre de 2012

LOS HIJOS NO TE ESCUCHAN, TE OBSERVAN ...

Cuando pensabas que no te veía, te vi pegar mi primer dibujo al refrigerador, e inmediatamente quise pintar otro. 
Cuando pensabas que no te veía, te vi arreglar y disponer de todo en nuestra casa para que fuese agradable vivir, pendiente de detalles, y entendí que las pequeñas cosas son las cosas especiales de la vida. 
Cuando pensabas que no te veía, te escuché pedirle a Dios y supe que existía un Dios al que le podría yo hablar y en quien confiar. 
Cuando pensabas que no te veía, te vi preocuparte por tus amigos sanos y enfermos y aprendí que todos debemos ayudarnos y cuidarnos unos a otros. 
Cuando pensabas que no te veía, te vi dar tu tiempo y dinero para ayudar a personas que no tienen nada y aprendí que aquellos que tienen algo deben compartirlo con quienes no tienen. 
Cuando pensabas que no te veía, te sentí darme un beso por la noche y me sentí amado y seguro. 
Cuando pensabas que no te veía, te vi atender la casa y a todos los que vivimos en ella y aprendí a cuidar lo que se nos da. 
Cuando pensabas que no te veía, vi como cumplías con tus responsabilidades aún cuando no te sentías bien, y aprendí que debo ser responsable cuando crezca. 
Cuando pensabas que no te veía, vi lágrimas salir de tus ojos y aprendí que algunas veces las cosas duelen, y que está bien llorar. 
Cuando pensabas que no te veía, vi que te importaba y quise ser todo lo que puedo llegar a ser. 
Cuando pensabas que no te veía, aprendí casi todas las lecciones de la vida que necesito saber para ser una persona buena y productiva cuando crezca. 
Cuando pensabas que no te veía, te vi y quise decir: ¡Gracias por todas las cosas que ví, cuando pensabas que no te veía! 
"NO TE PREOCUPES PORQUE TUS HIJOS NO TE ESCUCHAN...TE OBSERVAN TODO EL DIA". 
Madre Teresa de Calcuta

sábado, 13 de octubre de 2012

El amor sí tiene límites por Àlex Rovira

¿Quién se inventó aquello de que el amor- mal entendido- no tiene límites?
Siempre debe tenerlos. Nos va la vida en ello, literalmente. ¿Cuántas personas enferman incluso, mueren de amor? ¿Cuántas enfermedades de todo tipo tienen un origen psicosomático que se genera a causa de una disfunción emocional resultando de un desengaño, de una mentira, de un maltrato permanente, de una manipulación, de no querer ver la situación que nos rodea? Muchas. Demasiadas, tal vez.
Por ello, el límite y el remedio a los malos amores está solo en la conciencia, en el balance emocional para el que, en general, no hemos sido educados.
Es más, a ojos de según qué religiones y culturas, donde el sacrificio es uno de los valores fundamentales, especialmente el sacrificio de ellos, lo que toca es pasar por el tubo, aunque la dialéctica emocional esté hundiendo la vida a la persona que sufre del mal amor y a los hijos, si los hay.
Un balance emocional implica capacidad de cuestionamiento interno y de diálogo permanente con nuestra pareja.
No desde la inquisición ni desde la obsesión, sino más bien desde la dignidad, la apertura, la pregunta amable, la ternura y el deseo de bien común.
Aunque también a veces sea necesaria la confrontación firme para quitar disfraces a realidades incómodas en la que, sin darnos cuenta para evitar el dolor, nos acabamos camuflando y perdiendo.
Probablemente, el amor maduro y consciente combina el amor propio con el amor al otro. Amarte a ti no implica anularme o destruirme a mí. Mi amor por ti no justifica mi abandono, ni mi sacrificio existencial por mucho que el entorno o la historia haya repetido hasta la saciedad que así debe ser. Por ello, no puede haber el tan necesario balance emocional sin amor propio, sin respeto a uno mismo. Amar es construir una realidad conjunta basada en la responsabilidad, el respeto, el proyecto y la visión de futuro y los anhelos que hemos ido trenzando. Amar no es soportarlo todo al precio del sacrificio de la propia vida. Un amor que exija una contraprestación el propio sacrificio intelectual e incluso existencial no es amor, sino esclavitud disfrazada de exigencia romántica, resignación, vestida de paz barata e incluso, conflicto instalado de manera permanente y asumido como el escenario cotidiano. Todos ellos contextos ideales para la depresión, la abulia vital y el abandono existencial a largo plazo.
Àlex Rovira- La buena Vida

sábado, 29 de septiembre de 2012

CÓMO EMPEZARON ESOS "YO SOY"

    Los antecedentes a los "Yo soy" caen en dos categorías. El primer tipo de etiquetas o clasificaciones procede de la demás gente. Te las colocaron cuando eras niño y las has llevado contigo desde entonces. Las otras etiquetas son el resultado de una elección de tu parte para evitar tener que hacer cosas incomodas o difíciles.
La primera categoría es la mas corriente. La pequeña Hope está en segundo grado. Va a clases de pintura todos los días, feliz de jugar con los colores y pintar. Su profesora le dice que no tiene mucha facilidad para la pintura, y ella empieza a faltar a las clases porque no le gusta que la censuren. Y al poco tiempo ya tiene un principio de "Yo soy": Yo soy bastante mala para la pintura. Y si sigue actuando de forma negativa al respecto, evitando las ocasiones de pintar, reforzará este concepto y más tarde, cuando sea mayor y le pregunten por qué no dibuja, dirá: "Oh, no sirvo para eso; siempre he sido así". La mayoría de los "Yo soy" son residuos de frases como: "Él es bastante torpe; su hermano es bueno para la gimnasia, él es el estudioso de la familia,". O "Eres igual a mí; yo también era pésima para la gramática". O "Billy fue siempre el tímido del grupo". O "Ella es igual a su padre; si acierta una nota es como el burro que toca la flauta por casualidad,".Estos son los derechos innatos de una vida entera de "Yo soy" que nunca se discuten. Que se aceptan simplemente como una condición natural de la vida.
Habla un día con la gente que tú crees responsable de muchos de los "Yo soy" de tu vida (tus padres, viejos amigos de la familia, antiguos profesores, abuelos, etc.). Pregúntales por qué creen que te volviste como eres y si has sido siempre así. Diles que estás decidido a cambiar y comprueba si creen que eres capaz. Sin duda te sorprenderán sus interpretaciones y el hecho de que piensen que no puedes ser de otra manera puesto que "Siempre has sido así",.
    La segunda categoría de "Yo soy" tuvo su origen en esos rótulos tan apropiados que aprendiste a colocarte a ti mismo para dejar de hacer las cosas que no te gustan. Yo he tratado a un paciente que tiene cuarenta y seis años y tiene muchos deseos de ir a la Universidad, pues perdió la oportunidad de hacerlo en su juventud a causa de la Segunda Guerra Mundial.
Pero a Horace le asusta la perspectiva de entrar en competencia con gente joven recién salida del colegio. El miedo al fracaso y las dudas que tiene respecto a su capacidad intelectual lo espantan. A menudo estudia catálogos de distintas universidades, y con la ayuda que ha recibido en su tratamiento ha pasado los exámenes de admisión y ha concertado una entrevista con uno de los miembros del Comité de Admisión de una universidad local. Pero aún usa sus "Yo soy" para evitar incorporarse activamente a los estudios. Justifica su actitud diciendo: "Soy demasiado viejo; no soy suficientemente inteligente; no me interesa realmente". (Yo soy... demasiado viejo; Yo soy... poco inteligente...; Yo soy de los que no se interesan realmente por esas cosas.)
Horace usa sus "Yo soy" para dejar de hacer algo que realmente quiere hacer. Uno de mis colegas los usa para liberarse de las tareas que no le divierten. Evita tener que arreglar el timbre, o la radio, o hacer cualquiera de esas incómodas tareas caseras, recordándole simplemente a su esposa que: "Pero querida, si tú ya lo sabes, a mí no se me dan bien estas cosas",. Este tipo de "Yo soy" entra dentro de los comportamientos acomodables, pero no por eso dejan de ser excusas engañosas. En vez de decir: "Encuentro que este tipo de actividad es aburrida y sin interés, y escojo no trabajar en ella en mis momentos presentes" (lo que es perfectamente lógico y saludable), resulta mucho mas fácil sacar un "Yo soy," del bolsillo.
En estos casos, la gente está diciendo algo respecto a sí misma. Está declarando que "Yo soy un producto acabado en este sector y nunca voy a ser distinto". Si eres un producto acabado, atado y encasillado, quiere decir que has dejado de crecer, y si por un lado quieres aferrarte a algunos "Yo soy", puede que descubras que muchos otros te limitan y que son autodestructivos.
Más adelante he anotado una lista de etiquetas que son reliquias del pasado. Si reconoces alguna de ellas como tuya, puede que quieras cambiarla. El quedarte exactamente como eres en cualquier sector de tu vida equivale a tomar una de esas decisiones que se parecen a esa muerte de la que hablamos en el Capítulo 1. No te olvides de que no se trata de las cosas que simplemente no te gustan, sino más bien de echar una mirada al comportamiento que te aleja de actividades que podrían proporcionarte mucho placer y fascinación.

de  TUS ZONAS ERRÓNEAS DE WAYNE DYER 

domingo, 16 de septiembre de 2012

Recuerda:


Que siempre existen tres enfoques en cada historia: mi verdad, tu verdad y la Verdad.
Que toma mucho tiempo llegar a ser la persona que deseas ser.
Que es más fácil reaccionar que pensar.
Que podemos hacer mucho más cosas de las que creemos poder hacer.
Que no importan nuestras circunstancias, lo importante es cómo interpretamos nuestras circunstancias.
Que no podemos forzar a una persona a amarnos, únicamente podemos ser alguien que ama. El resto depende de los demás.
Que requiere años desarrollar la confianza y un segundo destruirla.
Que dos personas pueden observar la misma cosa, y ver algo totalmente diferente.
Que las personas honestas tienen más éxito al paso del tiempo.
Que podemos escribir o hablar de nuestros sentimientos, para aliviar mucho dolor.
Que no importa qué tan lejos he estado de DIOS, siempre me vuelve a recibir.
Que todos somos responsables de nuestros actos.
Que existen personas que me quieren mucho, pero no saben expresarlo.
Que puedo hacer todo o nada con mi mejor amigo y siempre gozar el momento.
Que a veces las personas que menos esperamos, son las primeras en apoyarte en los momentos más difíciles.
Que la madurez tiene que ver más con la experiencia que hemos vivido, y no tanto con los años que hemos cumplido.
Que hay dos días de la semana por los que no debemos de preocuparnos: ayer y mañana. El único momento valioso es AHORA.
Que aunque quiera mucho a la gente, algunas personas no me devolverán ese amor.
Que no debemos competir contra lo mejor de otros, sino competir con lo mejor de mí.
Que puedo hacer algo por impulso y arrepentirme el resto de mi vida.
Que la pasión de un sentimiento desaparece rápidamente.
Que si no controlo mi actitud, mi actitud me controlara a mí.
Que nunca debo decirle a un niño que sus sueños son ridículos, que tal si me cree?
Que es más importante que me perdone a mi mismo a que otros me perdonen.
Que no importa si mi corazón está herido, el mundo sigue girando.
Que la violencia atrae más violencia.
Que decir una verdad a medias es peor que una mentira.
Que las personas que critican a los demás, también me criticarán cuando tengan la oportunidad.
Que es difícil ser positivo cuando estoy cansado.
Que hay mucha diferencia entre la perfección y la excelencia.
Que los políticos hablan igual en todos los idiomas.
Que es mucho mejor expresar mis sentimientos, que guardarlos dentro de mí.
Que al final de la vida me doy cuenta que las únicas cosas que valieron la pena son:
Dios, mi familia, un grupo muy selecto de amigos y unas experiencias que me dieron crecimiento personal.
Para ser exitosos no tenemos que hacer cosas extraordinarias. Hagamos cosas ordinarias, extraordinariamente bien.
"Si alguna vez no te dan una sonrisa esperada, se generoso y da la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que no sabe sonreír."

miércoles, 29 de agosto de 2012

Las Máximas de Paulo Freire

-La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo.
-Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho.
-Mi visión de la alfabetización va más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado.
-Enseñar exige respeto a los saberes de los educandos.
-Enseñar exige la corporización de las palabras por el ejemplo.
-Enseñar exige respeto a la autonomía del ser del educando.
-Enseñar exige seguridad, capacidad profesional y generosidad.
-Enseñar exige saber escuchar.
-Nadie es, si se prohíbe que otros sean.
-La Pedagogía del oprimido, deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación.
-No hay palabra verdadera que no sea unión inquebrantable entre acción y reflexión.
-Decir la palabra verdadera es transformar al mundo.
-Decir que los hombres son personas y como personas son libres y no hacer nada -para lograr concretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa.
-El hombre es hombre, y el mundo es mundo. En la medida en que ambos se encuentran en una relación permanente, el hombre transformando al mundo sufre los efectos de su propia transformación.
-El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas
-Solo educadores autoritarios niegan la solidaridad entre el acto de educar y el acto de ser educados por los educandos.
-Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre
-La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados «ignorantes» son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una «cultura del silencio».
-Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir su palabra.
-Defendemos el proceso revolucionario como una acción cultural dialogada conjuntamente con el acceso al poder en el esfuerzo serio y profundo de concienciación.
-La ciencia y la tecnología, en la sociedad revolucionaria, deben estar al servicio de la liberación permanente de la HUMANIZACIÓN del hombre.

lunes, 27 de agosto de 2012


Soy uno como vos













miércoles, 25 de julio de 2012

ALICIA ZANKA

ALICIA ZANKA FUE UNA MADRE EJEMPLAR, QUE PREPARÓ A SUS HIJOS CON SÍNDROME DOWN PARA QUE PUDIERAN SOPORTAR EL DOLOR DE SU PARTIDA
Una de las cosas más maravillosas que tuvo Alicia Zanca, fue su devoción y dedicación por sus mellizos con Síndrome de Down. Lejos de paralizarse por la noticia, la actriz los estimuló a tal punto, que los chicos han llegado a subirse al escenario y todo. Como si fuera poco, once meses más tarde del nacimiento de Juan y Mariano, llegó Tamara, su tercera hija.

Frente a la pregunta de si tuvo miedo de que su tercer hijo naciera también con esa enfermedad, Zanca expresó que "y, yo soy medio kamikaze... Fue un deseo de Gustavo (Garzón, actor, su ex marido y padre de sus tres hijos) y ahí fuimos. Cuando estaba embarazada de los mellizos, mi médico me sugirió la punción, pero yo no quise porque cualquiera fuera el resultado no iba a cambiar nada... en ese entonces tenía 37 años. En seguida de tenerlos quedé embarazada otra vez, pero siempre pensé que las cosas por algo ocurren. Ellos tienen tantas posibilidades de crecer, si se las dan... No serán ingenieros pero, ¡qué me importa! Yo tampoco lo soy".

En una entrevista, la querida actriz aseguraba que cada día sus hijos le enseñaban "la voluntad de aprender que tienen. Ellos me enseñaron que la vida tiene otras posibilidades, me corrieron de la banalidad. Este presente me hace más feliz porque elegí. Por algo la vida se presentó así".

Por último y respecto si creía que la vidas la había puesto a prueba, Zanca dijo que " creo que no, que si Dios me los dio es porque sintió que yo podía hacerme cargo. Pero me dio un regalo porque me abrió la mirada al mundo. No me siento en deuda como mamá; me habré equivocado, por supuesto, pero nada que no haya sido con la mejor de las intenciones, como diría Bergman. Tengo una familia maravillosa". Y unos hijos hermosos que ya pueden abrir su camino solos y orgullosos de poder lograrlo.