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lunes, 23 de julio de 2012

Caperucita roja, una versión políticamente correcta


Hubo una vez una joven persona llamada Caperucita Roja, que vivía al borde de un gran bosque lleno de lechuzas en vía de extinción y de plantas raras que seguramente servirían para curar el cáncer si tan sólo alguien se ocupara de investigarlas.

Caperucita vivía con su dadora de alimentos a quien a veces le decía “madre”, si bien no quería significar con ello que la hubiera menospreciado en caso de que no mediara entre ellas un vínculo biológico tan cercano. Tampoco quería decir con ello que las familias no tradicionales deben ser objeto de discriminación, y se hubiera sentido muy molesta en caso de que alguien pensara así por su culpa.

Un día su madre le pidió que llevara una cesta con fruta orgánicamente cultivada a casa de la abuela:

—Pero, madre, ¿no sería más adecuado enviar la cesta por intermedio de una empresa de carga, beneficiando así a los trabajadores sindicalizados que dependen para su sustento del sueldo que la empresa les paga a regañadientes?

La madre de Caperucita le aseguró que había hablado con varias compañías de carga cuyos sindicalistas le habían extendido un permiso especial, dada la edad y las necesidades psicológicas de la destinataria.

—Pero, madre, ¿no estaré siendo objeto de opresión cuando me ordenas hacer esto?

La madre le explicó que no era posible que una mujer oprimiera a otra mujer, ya que todas las mujeres están siendo igualmente oprimidas en el mundo y así seguirán hasta que llegue la libertad.

—Pero, madre, ¿entonces no sería mejor que pidieras a mi hermano que llevara la cesta, tomando en cuenta que él es un opresor, para que así aprendiera lo que se siente cuando una es la oprimida?

La madre le explicó que el muchacho estaba en ese momento asistiendo a una manifestación a favor de los derechos de los animales y que, por lo demás, llevar cestas no era un estereotipo del trabajo femenino, sino una forma de empoderamiento que le ayudaría a engendrar sentimientos comunitarios.

—Pero, madre, ¿no estaría yo oprimiendo a la abuela al implicar que está enferma y que, por lo tanto, no es independiente para avanzar por los caminos de la propia identidad?

La madre de Caperucita le explicó que la abuela no estaba en realidad enferma o discapacitada o mermada mentalmente en ninguna forma, si bien con ello no quería dar a entender que cualquiera de estas condiciones era inferior a lo que algunas personas llaman “buena salud”.

Así, y considerando que la fruta estaba empezando a pasmarse con tanta demora, Caperucita sintió que podía aceptar la idea de llevar la cesta a la casa de la abuela y se puso en camino.

Mucha gente creía que el bosque era un lugar ominoso y lleno de peligros, pero Caperucita sabía que éste era un miedo irracional basado en paradigmas culturales entronizados por la cultura patriarcal, que consideraba al mundo natural como un recurso explotable y que, por ende, creía que los predadores instintivos no eran otra cosa que competidores intolerables.

Otra gente evitaba pasar por el bosque por miedo a los ladrones y pervertidos, pero Caperucita sentía que en una verdadera sociedad sin clases todos los marginados debían poder “salir” del bosque y ser aceptados como practicantes de estilos de vida alternativos pero aceptables.

Camino a casa de su abuela, Caperucita pasó al lado de un hombre, y pensando que era un leñador que sin duda estaba tumbando árboles sin el permiso correspondiente, le dirigió una mirada de reproche. Luego se desvió de su camino para examinar algunas flores.

Pronto se asombró al verse frente al lobo, quien le preguntó qué había en su cesta.

Las profesoras y los profesores de Caperucita le habían advertido que nunca debía hablar con extraños, pero ella sintió confianza en su incipiente sexualidad y prefirió conversar con el lobo. Así, le dijo:

—Estoy llevándole a mi abuela algunos alimentos saludables como gesto de solidaridad.

El lobo dijo:

—No sabes, querida, que no es seguro para una niña pequeña caminar sola por el bosque.

Caperucita dijo:

—Tu afirmación sexista me parece ofensiva hasta el extremo, pero voy a ignorarla porque tu status tradicional como un réprobo de la sociedad te agobia, y porque el estrés derivado de él te ha inducido a desarrollar un modo de vida y un punto de vista alternativos aunque perfectamente válidos. Ahora, si me perdonas, prefiero seguir en mi camino.

Caperucita volvió al camino central y procedió a dirigirse a casa de su abuela. Pero dado que el status al margen de la sociedad había liberado al lobo de la adherencia esclavizante y lineal a los modos de pensar occidentales, éste tomó un camino más rápido que conocía a la casa de la abuela. Una vez allí, irrumpió en la casa y se comió a la abuela, mediante un curso de acción que afirmaba su naturaleza como predador natural. Luego, sin parar mientes en los papeles que tradicionalmente se asignan a los géneros, se colocó (otros dicen se puso) la ropa de dormir de la abuela, se metió debajo de las cobijas y esperó el desenlace.

Caperucita entró a la cabaña y dijo:

—Abuelita, aquí te traigo algunas viandas para saludarte como sabia y dadivosa matriarca de la familia.

El lobo dijo con suavidad:

—Acércate, niña, para verte mejor.

Caperucita dijo:

—Mi Diosa, abuela, pero que ojos más grandes tienes.

—Te olvidas, querida, que yo estoy ópticamente disminuida.

—Y, abuela, qué nariz más enorme y fina tienes.

—Naturalmente podría habérmela hecho operar para aspirar a una carrera actoral, pero no cedí a las presiones societales, niña mía.

—Y, abuela, ¡qué dientes más grandes y más afilados tienes!

El lobo, que no estaba de humor para seguir aceptando más comentarios zoófobos, en una reacción típica de su especie saltó de la cama y agarró a Caperucita, abriendo las fauces de par en par para que pudiera ver a la pobre abuela retorcerse en su panza.

—¡No estás olvidando algo? —gritó con valentía Caperucita—. ¡Tienes que pedir mi permiso antes de proceder a un grado mayor de intimidad!

El lobo se vio tan sorprendido con el comentario que aflojó su abrazo, en el momento mismo en que el leñador irrumpía por la puerta blandiendo un hacha.

—¡A soltar se dijo! —gritó el leñador, que en realidad era un guardabosques.

—¿Y usted qué cree que está haciendo? —exclamó Caperucita—. Si lo dejo ayudarme ahora, se pensaría que estoy expresando una falta de confianza en mis propias habilidades, lo que conduciría a una baja autoestima y a su vez a un pobre desempeño en mi futuro académico.

—¡Última oportunidad, hermanita! ¡Suelte a ese espécimen de una especie en vías de extinción! ¡Orden de la autoridad! —exclamó el guardabosques, y cuando Caperucita hizo un movimiento brusco, el hombre le cortó la cabeza de un tajo.

—Gracias a Dios que llegó usted a tiempo —dijo el lobo—. La ratica y su abuela me sedujeron y me tenían listo para despacharme al otro mundo.

—Pues a la hora de la verdad, la víctima soy yo. He estado controlando mi ira desde cuando la vi cortar esas flores protegidas hace un rato. Ahora creo que voy a tener un trauma. ¿No tiene usted una aspirina?

—Claro —dijo el lobo.

—Gracias.

—Comparto su dolor —dijo el lobo, dando varias palmaditas al guardabosques en su firme y bien acolchonada espalda. Luego dejó escapar una sonora regurgitación y le dijo al hombre:

—Lo siento, pero creo que comí demasiado. ¿No tendrá por ahí un AlkaSeltzer?

martes, 17 de julio de 2012

Neuronas invencibles


Estudios recientes muestran que el cerebro humano puede regenerar células dañadas. Descubrí vos también estos increíbles avances.

Un día de septiembre de 1995, Howard Rocket, vigoroso empresario de 48 años, saltó para atrapar la pelota en un partido amistoso de fútbol americano en el centro de Toronto, Canadá. Al posar los pies en el césped se resbaló, cayó de espaldas y se dio un golpe en la nuca. Al cabo de un minuto empezó a sentir un fuerte dolor de cabeza que se volvió cada vez más intenso; luego aparecieron manchas oscuras en su campo visual. No hizo caso a estos síntomas hasta tres semanas después, cuando se encontraba solo en casa y de pronto perdió el control de brazos y piernas. Le sobrevino un dolor de cabeza muy agudo y la vista se le nubló. Buscó a tientas el teléfono y marcó el número de emergencias. Entonces se desmayó.

Rocket había sufrido una trombosis en la arteria basilar, a causa de un coágulo que obstruyó el flujo de sangre al tallo cerebral. Esta condición suele ser mortal, pero los médicos le salvaron la vida al inyectarle un fármaco que disuelve los coágulos. Sin embargo, el pronóstico era sombrío: Rocket nunca volvería a mover el brazo, la pierna y el pie izquierdos. Sus músculos estaban bien, pero las zonas del cerebro encargadas de controlarlos habían sufrido daños graves. En otras palabras, estaba condenado a usar una silla de ruedas.

Decidido a probar que los médicos se equivocaban, Rocket comenzó una fisioterapia rigurosa. Pensó que si obligaba al pie izquierdo a moverse una y otra vez, con el tiempo las células ilesas de su cerebro encontrarían la manera de comunicarle al pie lo que debía hacer. Tras reaprender a incorporarse, se ató el pie izquierdo al pedal de una bicicleta fija en el gimnasio y empezó a pedalear. El primer día sólo aguantó 30 segundos, pero no se dio por vencido; era como hacer flexiones con la mente. Al cabo de 12 años y miles de horas en el gimnasio, ya podía balancearse con ambos pies. Los médicos estaban atónitos.

La intuición de Rocket resultó cierta: es posible readiestrar el cerebro para que supla la función de las neuronas dañadas. Hace unos 25 años, la mayoría de los médicos consideraba que esto era imposible. Suponían que el cerebro de un adulto era como una máquina: no podía cambiar ni crecer, sólo fallar. Pero en el curso de las últimas décadas, técnicas como la tomografía por emisión de positrones y la resonancia magnética funcional han permitido a los científicos observar el cerebro en acción. Hoy se dan cuenta de que la concepción que tenían de este órgano era incorrecta.

Si una parte del cerebro se lesiona, en especial la corteza (la capa que procesa las señales para la percepción y el movimiento), a menudo es posible adiestrar otra para que supla la dañada. Esto exige una práctica constante que llega a durar varios años. Aun así, los científicos afirman que el pensamiento y la actividad pueden alterar físicamente el cerebro, efecto al que llaman “neuroplasticidad”. “Ahora sabemos que, al pensar, formamos nuevas conexiones sinápticas en la red neuronal”, señala el doctor Norman Doidge, psiquiatra de Toronto.

Y estos cambios físicos dan lugar a cambios funcionales. Doidge escribe en un libro suyo: “Conocí a un científico que logró que personas ciegas de nacimiento empezaran a ver; otro hizo oír a los sordos. Hay pacientes cuyos problemas de aprendizaje se resolvieron y cuyo cociente de inteligencia aumentó; fui testigo de que personas octogenarias pueden agudizar su memoria para que funcione como cuando tenían 55 años. Vi a pacientes modificar las conexiones de su cerebro con el pensamiento, a fin de aliviarse de obsesiones y traumas que parecían incurables”.

Estos cambios se produjeron mediante ejercicios mentales repetidos. En otras palabras, el pensamiento puede cambiar el funcionamiento del cerebro. Richard Davidson, neurocientífico de la Universidad de Wisconsin, demostró lo anterior con un experimento sobre la meditación: un buen ejemplo de “flexiones mentales”. Midió la actividad cerebral de monjes budistas novatos y experimentados, y observó que cuando estos últimos meditaban sobre “el amor incondicional, la bondad y la compasión”, su cerebro generaba potentes ondas gama, las cuales intervienen en procesos superiores como la percepción y la conciencia; es decir, la actividad mental repetida de meditar cambiaba el funcionamiento cerebral.

La meditación también puede ejercer un efecto poderoso en el control de sensaciones físicas como el dolor. Melissa Munroe, ex campeona de fisicoculturismo residente en Toronto, a la edad de 30 años se enteró de que una protuberancia que tenía en la garganta era linfoma de Hodgkin. El cáncer se le había extendido tanto que los médicos no le dieron más de tres meses de vida. Ella decidió luchar, pero el dolor que los tumores le causaban al presionar sus órganos era insoportable, aun para una deportista acostumbrada a esforzarse hasta el límite. Así que recurrió a la psiquiatra Tatiana Melnyk, quien le enseñó a usar la mente para mitigar el dolor.

La doctora le explicó que el dolor es una sensación física, pero que su forma de reaccionar emocionalmente ante él lo exacerbaba. Le aconsejó que se concentrara sólo en el aspecto físico del dolor, sin juzgarlo.
Tras adoptar este modo disciplinado de pensar, Melissa logró que su cerebro procesara de otra forma el dolor: lo sentía, pero no le permitía que la controlara. “Era algo que experimentaba, pero no era yo”, señala. “Definir el dolor me ayudó a disociarlo y a no dejar que me abrumara”.
Melissa, hoy día de 36 años, desafió las probabilidades. Gracias a una quimioterapia intensiva, desde 2006 ya no tiene rastros de cáncer. Y todavía practica la meditación.
¿Cómo pueden alterar los pensamientos y las actividades repetidos al cerebro?
Por un lado, pueden afectar el ADN. Estudios realizados principalmente en los años 80 y 90 muestran que el pensamiento, el aprendizaje y la acción pueden activar o desactivar nuestros genes. Nadie sabe con certeza cómo ocurre esto, pero, según el doctor Doidge, “cuando tenemos pensamientos repetidos activamos ciertos genes para producir proteínas que cambian la estructura de las neuronas y aumentan el número de conexiones inápticas”. En esencia, las neuronas se vuelven mejores comunicadoras.

El cerebro también es capaz de producir nuevas neuronas. Bryan Kolb, neurocientífico de la Universidad de Lethbridge, en Canadá, demostró esta capacidad en ratas de laboratorio tras provocarles apoplejías y daño cerebral consecutivo. Él y sus colegas suministraron factor de crecimiento a las ratas, y observaron que sus cerebros no sólo producían nuevas neuronas, sino que las usaban para reparar los daños físicos y funcionales causados por las apoplejías. E hicieron otro hallazgo asombroso: durante las dos semanas posteriores a la lesión, las nuevas neuronas “migran” a la zona dañada y esperan órdenes. Si se las estimula adecuadamente, empiezan a funcionar y ayudan al cerebro a recuperar funciones; por ejemplo, hacer que el animal levante una pata.

El experimento de Kolb subraya la importancia de la rehabilitación en los casos de lesión cerebral. Los investigadores ahora pretenden determinar si la estimulación que proporciona la rehabilitación podría aumentar la producción de neuronas nuevas y acelerar la recuperación.
Uno de los “criaderos de neuronas” del cerebro se encuentra en el hipocampo, el cual desempeña un papel clave en la memoria. En un estudio, científicos de la Universidad de Toronto usaron marcadores químicos para rastrear las neuronas nuevas que se generaban en forma natural en ratones sanos, y luego enseñaron a los animales a nadar hasta una plataforma. Después de mucha práctica, los roedores “recordaban” dónde estaba la plataforma. Más adelante, cuando los investigadores examinaron el cerebro de los ratones, descubrieron que las neuronas nuevas se habían ocupado de la tarea de la memoria; es decir, las células marcadas químicamente estaban concentradas en los “criaderos” del hipocampo.

Los investigadores también descubrieron que, apenas un mes después de generarse, esas neuronas habían comenzado a mejorar la memoria. Según Paul Frankland, el neurocientífico que dirigió el estudio, los factores ambientales afectan el número de neuronas que se generan. La cocaína y el estrés, por ejemplo, reducen la tasa de producción de neuronas, mientras que correr y las actividades educativas la aumentan.

Lo que los científicos llaman “neuroplasticidad”, para Ian Bradley, de 21 años, tiene otro nombre: esperanza. Cuando ingresó en la escuela secundaria, a duras penas podía leer y tenía la ortografía de un niño de cuarto grado. “Pensaba que era un tonto”, dice. Su madre, Mary, lo ayudó a terminar la primaria dedicando cuatro horas todas las noches a leerle los libros de texto y a anotar en un cuaderno las respuestas que él daba a las preguntas de la tarea.

Entonces el padre de Ian descubrió la Escuela Arrowsmith, en Toronto. Su fundadora, Barbara Arrowsmith Young, alguna vez fue una estudiante con serias dificultades de aprendizaje que le impedían comprender lo que leía o lo que la gente le decía. Esto la llevó a inventar ejercicios mentales para ayudar a su cerebro a readiestrarse y aprender, y así logró superar esos escollos. Posteriormente ideó más ejercicios del mismo tipo para ayudar a superar problemas de aprendizaje a otras personas.
Ian pasó tres años en la Escuela Arrowsmith, haciendo una y otra vez ejercicios cognoscitivos, como trazar letras y relacionar símbolos. “Era difícil y muy agotador”, cuenta. Sin embargo, al final podía leer como un alumno de segundo año de secundaria. Hoy día, recién egresado del bachillerato con excelentes calificaciones, tiene la mira puesta en una carrera como piloto de avión. “Antes mi panorama era sombrío”, señala. “Ahora mis posibilidades son infinitas”.

Los recientes hallazgos sobre el cerebro ofrecen enormes esperanzas a muchas personas; por ejemplo, a las víctimas de apoplejía que tienen que afrontar la pérdida de funciones cerebrales; a quienes padecen dolores crónicos, y a los niños y adolescentes que presentan dificultades de aprendizaje. “Apenas estamos conociendo los mecanismos por medio de los cuales el cerebro puede cambiar, y cómo ciertas zonas de este órgano pueden asumir nuevas funciones”, afirma el doctor Andrés Lozano, uno de los neurocirujanos que le salvaron la vida a Howard Rocket.


Hoy, médicos e investigadores empiezan a comprender que, a fin de cuentas, aquel voluntarioso empresario de Toronto tenía razón: los ejercicios repetidos, tanto mentales como físicos, pueden cambiar el cerebro... y la vida de las personas.

Por Sarah Scott


Neuroplasticidad - Estimulación cognitiva



Elkhonon Goldberg, Neurólogo de la Universidad de New York, Director del Instituto de Neuropsicología y funcionamiento Cognitivo.
LAS ÚLTIMAS INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS DEMUESTRAN QUE LA ACTIVIDAD MENTAL MODIFICA EL CEREBRO, Y NOS CONDUCE A LO QUE CONOCEMOS POR “SABIDURÍA”
ESTOS ÚLTIMOS DESCUBRIMIENTOS SE INSCRIBEN EN LO QUE SE DENOMINA “NEUROPLASTICIDAD” 
DURANTE MUCHOS AÑOS SE CREYÓ, QUE A PARTIR DE CIERTA EDAD, LA DOTACIÓN DE NEURONAS YA NO SE RENOVABA MÁS.
LAS ÚLTIMAS INVESTIGACIONES DE LA NEUROCIENCIA DEMUESTRAN QUE EL CEREBRO SE PUEDE REGENERAR MEDIANTE SU USO Y POTENCIACIÓN . 
LA CLAVE PARA CONSEGUIRLO SE LLAMA: “NEUROPLASTICIDAD”, QUE ES MOLDEAR LA MENTE, EL CEREBRO, A TRAVÉS DE LA ACTIVIDAD.
“EL CEREBRO CAMBIA DE FORMA SEGÚN LAS ÁREAS QUE MÁS UTILIZAMOS, SEGÚN LA ACTIVIDAD MENTAL” 
EN MARZO DEL 2000, INVESTIGADORES DE LA UNIVERSIDAD DE LONDRES HALLARON QUE LOS TAXISTAS DE ESA CIUDAD TENÍAN UNA PARTE DEL CEREBRO, EL HIPOCAMPO, REGIÓN IMPORTANTE PARA LA MEMORIA ESPACIAL, MÁS DESARROLLADO QUE EL RESTO DE LAS PERSONAS.
LOS TAXISTAS DESARROLLABAN MÁS ESA ZONA PORQUE LA EJERCITABAN MÁS CADA DÍA MEMORIZANDO CALLES Y RUTAS. EN ESTOS HOMBRES, SU CAPACIDAD PARA MEMORIZAR CALLES Y RUTAS NO MENGUABA, SINO QUE AUMENTABA CON LOS AÑOS.
En 2002 científicos Alemanes encontraron los mismos hallazgos en la Circunvolución de Heschl de los músicos, área de la corteza cerebral importante para procesar la música .
Y en el 2004 los mismos resultados tuvo el Instituto de Neurología de Londres, en la circunvolución angular izquierda, estructura cerebral importante para el lenguaje, en el cerebro de las personas bilingües .
DE ESTAS EXPERIENCIAS SE PUDIERON OBTENER LOS SIGUIENTES RESULTADOS:
Los seres humanos podemos crear nuevas neuronas a lo largo de toda la vida.
El esfuerzo para crear nuevas neuronas puede incrementarse mediante el esfuerzo mental.
Los efectos son específicos: Dependiendo de la naturaleza de la actividad mental, las neuronas nuevas se multiplican con especial intensidad en distintas zonas cerebrales.
Las nuevas neuronas van a parar a las zonas del cerebro que más usamos: Esto es lo que se denomina “Neuroplasticidad”: La actividad puede moldear la mente.
“Esto demuestra la importancia de mantener una actividad mental intensa, conforme avanzamos en edad.”
“EL EJERCICIO FÍSICO NOS PROTEGE LA SALUD CARDIOVASCULAR,
EL EJERCICIO COGNITIVO NOS PROTEGE LA SALUD CEREBRAL, ES FACTOR PROTECTOR CONTRA LA DEMENCIA”.
El moderno estudio de la Neuroplasticidad demuestra que los cerebros de las personas mayores no degeneran, sino que tienen una evolución particular, de acuerdo a la actividad realizada, que convierte a esas personas en gente “sabia” cuando llega a la vejez”

“EL CEREBRO CAMBIA DE FORMA SEGÚN LAS ÁREAS QUE MÁS UTILIZAMOS”
En las personas, a medida que avanzan en edad, se da naturalmente un deterioro mayor en el hemisferio derecho que en el izquierdo.
Esto ocurre porque usan más el hemisferio izquierdo, que es el encargado de poner en marcha tareas ya aprendidas y consolidadas.
Para aprender algo, necesitamos más el hemisferio derecho, pero cuando alcanzamos cierto nivel de pericia, esas actividades pasan a ser controladas por el hemisferio izquierdo. 
A lo largo de la vida, acumulamos un repertorio de destrezas cognitivas, habilidades y capacidad para reconocer patrones que nos permiten abordar nuevas situaciones con familiaridad. Es lo que popularmente llamamos “Experiencia”
A medida que avanzamos en edad, nuestra actividad mental está más dominada por esas “rutinas cognitivas”, por el “piloto automático”.
Esto no es malo, pues permite resolver problemas complejos mediante el “reconocimiento instantáneo” de patrones, sin mucho esfuerzo, problemas que pueden plantear un verdadero “reto” para una mente más joven.
PERO, LA ESTIMULACIÓN COGNITIVA, QUE OBLIGA A UTILIZAR EL HEMISFERIO DERECHO, ES UN INGREDIENTE EN EL ESTILO DE VIDA, QUE AYUDA A EVITAR EL DETERIORO COGNITIVO.
LA CORRIENTE CIENTÍFICA DOMINANTE RESPALDA LA AFIRMACIÓN, DE QUE LA VIDA MENTAL INTENSA DESEMPEÑA UN PAPEL ESENCIAL EN EL BIENESTAR COGNITIVO EN LAS ETAPAS AVANZADAS DE LA VIDA. 
¿QUÉ TAL LA IDEA DE INCLUIR EL EJERCICIO COGNITIVO EN FORMA REGULAR COMO UN RASGO EN NUESTRO ESTILO DE VIDA?
Sería extraordinario si nuestra incipiente comprensión de la función de la neuroplasticidad en la conservación de la salud mental, diera lugar a la aparición de un nuevo fenómeno de masas: ¡ EL FITNESS MENTAL !

domingo, 29 de noviembre de 2009

JUEGO VERSUS COMPETENCIA

Juego
La competencia es temporal: superarse a uno mismo.
Demostrarse a uno mismo que se puede.
Visión a largo plazo: proceso de aprendizaje para la obtención de resultados.
El rival es un espejo en el cual mirarse.
El rival es de quién podemos aprender.
Protagonismo y responsabilidad.
La identidad está definida en función del proceso de aprendizaje.
El éxito está en función del aprendizaje.
Disfrute en el tiempo presente al descubrir lo nuevo.

Competencia

La competencia es espacial: superar a otros.
Demostrarle a otros que puede.
Visión a corto plazo: foco directo en los resultados.
El rival es a quién derrotar y/o humillar.
El rival es a quién derrotar; es el comienzo del odio.
Victimización, suerte y demás factores externos relacionados.
La identidad está en relación del resultado de las "Batallas".
El éxito está en función de la derrota del otro.
Tensión en la búsqueda del resultado, cueste lo que cueste o sea cómo sea, pero que sea ya mismo.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Motivación

En psicología y filosofía, motivación son los estímulos que mueven a la persona a realizar determinadas acciones y persistir en ellas para su culminación. El término está relacionado con voluntad e interés.
Las distintas escuelas de psicología tienen diversas teorías sobre cómo se origina la motivación y su efecto en la conducta observable.
La palabra motivación deriva del latín motus, que significa «movido», o de motio, que significa «movimiento».
Motivación es la voluntad para hacer un esfuerzo, condicionado por la capacidad del esfuerzo para satisfacer alguna necesidad personal. Puede definirse como el señalamiento o énfasis que se descubre en una persona hacia un determinado medio de satisfacer una necesidad, creando o aumentando con ello el impulso necesario para que ponga en obra ese medio o esa acción, o bien para que deje de hacerlo. Es el impulso que inicia, guía y mantiene el comportamiento, hasta alcanzar la meta u objetivo deseado.
Motivación en el trabajo: son las actitudes que dirigen el comportamiento de una persona hacia el trabajo y lo apartan de la recreación y otras esferas de la vida.
La motivación exige necesariamente que haya alguna necesidad de cualquier grado; ésta puede ser absoluta, relativa, de placer o de lujo. Siempre que se esté motivado a algo, se considera que ese algo es necesario o conveniente. La motivación es el lazo que une o lleva esa acción a satisfacer esa necesidad o conveniencia, o bien a dejar de hacerlo.
Los motivos pueden agruparse en diversas categorías:
· Motivos racionales y los emocionales.
· Motivos pueden ser egocéntricos o altruistas.
· Motivos pueden ser también de atracción o de rechazo, según muevan a hacer algo en favor de los demás o a dejar de hacer algo que se está realizando o que podría hacerse.
La motivación también puede ser debida a factores intrínsecos y factores extrínsecos. Los primeros vienen del entendimiento personal del mundo y los segundos vienen de los incentivos externos de ciertos factores.
Factores extrínsecos pueden ser:
· El dinero
· El tiempo de trabajo
· Viajes
· Coches
· Cenas
· Bienes materiales
Todos estos factores pueden incrementarse o verse disminuidos en el espacio alrededor del individuo, sin embargo, los factores intrínsecos dependen del significado que le de la persona a lo que hace. Es cierto, los llamados factores extrínsecos también dependen de esta interpretación de la persona, éstos pueden cambiarse substancialmente de forma muy rápida mientras que los intrínsecos requieren de un trabajo de asimilación más adecuado a la mente del individuo.
Los factores intrínsecos tratan de los deseos de las personas de hacer cosas por el hecho de considerarlas importantes o interesantes.
Existen tres factores intrínsecos importantes. (Ver libro de Dan Pink sobre la motivación).
· Autonomía: El impulso que dirige nuestras vidas, libertad para tener control sobre lo hacemos
· Maestría: El deseo de ser mejor en algo que realmente importa
· Propósito: La intención de hacer lo que hacemos por servicio a algo más grande que nosotros mismos

viernes, 14 de agosto de 2009

EL JUEGO (JUGAR) ES UN ASUNTO SERIO

Generalmente se asocia el juego con diversión, pasatiempo, entretenimiento.
¿Pero el jugar...es sólo eso?
NO, es mucho más que eso. Es el factor dominante de la vida infantil. Es su actividad y "trabajo por excelencia". Jugar es crecer.
Desde que el bebé nace, ya en sus momentos de alimentación, disfruta del acto de alimentarse mas allá de nutrirse de la leche materna. Este es su primer "jugar", con el pecho, con la mirada, con los gestos, con la mamá.
Chupar objetos, manipularlos, golpear, arrojar, buscar, sacar, poner, esconder, etc., serán las maneras que tendrá de desplegar todas sus posibilidades y potencialidades afectivas e intelectuales.
Y también de conocer su cuerpo y de recrear la realidad en la que vive.

¿Hay diferentes modos de jugar?

Las maneras de jugar van cambiando a medida que los chicos crecen y se desarrollan en lo físico, psíquico y social.
Los primeros juegos son los funcionales; estos son aquellos en que el bebé está "jugando" aunque a veces no nos demos cuenta de ello.
El bebé tiende a prolongar las sensaciones placenteras repitiendo una y otra vez una actividad o un movimiento, con el fin de mantener ese placer que en un primer momento obtuvo por casualidad. Así logra con el tiempo realizar esto con mayor seguridad, lo que le da mucha alegría y confianza en sí mismo.
Con la aparición del lenguaje, esta repetición física se traslada a las palabras. Repite sonidos, ruidos, palabras, como una manera de comenzar a dominar esta nueva posibilidad que se le abre en el mundo: la comunicación verbal. Nuevamente, en un inicio lo hace por el placer mismo de experimentar sensaciones nuevas, y con el tiempo comenzará a desarrollar el juego simbólico que se da durante el segundo año de vida, donde su forma de jugar comenzará a complejizarse y hasta podrá imitar o dramatizar situaciones familiares vividas por él (jugar a la mamá, al doctor, jugar a alimentar o dormir a un muñeco, etc.).

¿Cúales son los "mejores juegos"?
Son aquellos que el bebé o el niño eligen espontáneamente. Podremos ofrecerle muchas alternativas (ositos de colores brillantes y texturas suaves, sonajeros musicales, móviles de colores, cuneros) pero él elegirá quizás... el llavero de casa.
Cualquier situación u objeto puede convertirse en algo para jugar. Lo importante es poder mirar y acompañar a los chicos en esta constante y placentera tarea de experimentar, de conocerse y conocer el mundo. Y jugarse junto con ellos en la aventura de vivir la vida.

por Lic. Alejandra Libenson

EL JUEGO (JUGAR) ES UN PLACER

¿Por qué es tan importante jugar?
Para el bebé y el niño, jugar es la manera de descubrir, explorar y conocer el mundo.
Es su actividad principal. Una experiencia creadora constante.
Y para poder desarrollarla adecuadamente necesita, desde los inicios de su vida, poder hacerlo en un ámbito confiable que le dé seguridad, donde pueda usar todos sus sentidos, para a partir de allí ir desarrollando funciones más complejas tales como sentir, percibir, intuir, pensar.
Jugar es la posibilidad de construir un espacio y un tiempo especial donde todo es posible.
Es encontrarse con los propios deseos, intereses, afectos, y con el placer... "porque si" de jugar, más allá de los resultados visibles que obtenga.
Es entrar en un mundo de sensaciones y ponerlas en acción, incluso aun cuando no se ha adquirido el lenguaje.

por Lic. Alejandra Libenson

EL JUEGO (JUGANDO) CON TÍTERES

Todos los pueblos primitivos han utilizado en sus ceremonias diversos modos de personificación: máscaras, títeres, ornamentaciones con carácter mágico.
El hombre prehistórico se servia así de muñecos para depositar fantasías que deseaba cumplir o para protegerse contra innumerables peligros.
Particularmente para el niño pequeño los títeres ejercen una fascinación irresistible con su sola presencia.
Un bebé frente a un títere seguramente reaccionará dirigiendo su mirada hacia el personaje, con una sonrisa o con el cuerpo e intentará contactarse con él de algún modo.
Jugar con el bebé por medio de títeres es una experiencia creadora y enriquecedora tanto para los padres como para el pequeño que favorece el fortalecimiento del vínculo, la transmisión de afectos y una comunicación mutua de mensajes que van mucho mas allá de las palabras.
A través de la escenificación con títeres, el niño puede poner en práctica su creatividad e imaginación, desplegar toda su personalidad, y proyectar y tramitar situaciones cotidianas como el nacimiento de un hermanito, experiencias en el jardín de infantes, miedos y fantasías que le son difíciles de expresar.
El ponerle cara a sus emociones le permite poder entenderlas con mayor facilidad ya que a través del juego el niño puede reunir experiencias u objetos de la realidad exterior y utilizarlas al servicio de sus propias necesidades.
Los títeres tienen el poder de "cobrar vida", de escucharnos, de hablarnos, de hacernos reír y también llorar. Nos invitan a un mundo de fantasía donde todo es posible pero sobre todo donde nos es posible ser nosotros mismos.
"Lo que hace que el individuo sienta que la vida vale la pena de vivirse, es más que ninguna otra cosa, la percepción creadora "
D.W. Winnicott
Lic. Carolina Micha
http://www.planetamama.com.ar/view_nota.php?id_nota=2664&id_etapa=35&id_tema=55

LOS ESTÍMULOS: ¿Cómo influyen en en desarrollo del niño?

Uno de los períodos más importantes en la vida del ser humano es el comprendido entre el momento en que nace hasta los tres años de vida, y que denominamos Edad Blanda por las huellas que deja en el bebé el entorno.
La intención es proveer al niño de un medio ambiente enriquecido en estímulos sonoros (músicas, sonidos), táctiles (diferentes texturas), olfativos, y visuales (colores, formas), mediante la participación activa (lenguaje corporal y afectivo) de la mamá, estímulos que son indispensables para el normal desarrollo psíquico.
Y para el desenvolvimiento de sus sentidos, aprovechemos todo eso que tenemos al alcance de nuestras manos como "material inestructurado" botellas de plástico, tapitas, potes, maderas, cartón corrugado.
Para entender mejor lo que es un estimulo y, como cada uno de los juegos o elementos que elegimos para interactuar con los bebés puede colaborar a su desarrollo posterior, tanto sea en lo que se refiere al pensamiento como al habla, pondremos el siguiente ejemplo los primeros esquemas que a futuro se relacionaran con la matemática:
Vamos a trabajar los conjuntos tomando varias cajas (si son de plástico mejor para que podamos lavarlas con facilidad) y en ellas iremos agrupando elementos que tengan algo en común: objetos de plástico, de madera, que ruedan, que se abren y se cierran, de metal, etc. Siempre teniendo en cuenta que los materiales utilizados no sean tóxicos ni cortantes.
Una vez que el material fue clasificado y guardado, nos disponemos a jugar: sentados en el piso iremos presentando de a una las cajas, pero antes de pasar a la siguiente se debe guardar la anterior. A medida que vamos ordenado, ponemos en palabras qué es lo que tienen en común.
Pasado un tiempo podremos colocar más de una caja al mismo tiempo, y al momento de ordenar veremos que hay elementos que tienen atributos por los cuales pueden pertenecer a dos cajas (conjuntos): un coche de plástico se puede guardar en la caja de los plásticos como así también en la de los elementos que ruedan.
Es importante que el niño desarrolle sus potencialidades en libertad, estimulando su creatividad. Y los primeros pasos del desarrollo tienen lugar en la relación del niño con sus padres y adultos que lo rodean.

por Sari Cucien

jueves, 13 de agosto de 2009

ESTIMULACION VISUAL

LA VISIÓN
Es una importantísima fuente de información, actúa desde la distancia y la coordinación óculo-manual permite extender la mano hacia lo que se ve y se quiere.
Proporciona:
· Orientación espacial.
· Información minuciosa sobre las cosas.
· Es esencial en el desarrollo general del niño, permite que se perciba a sí mismo y al mundo que lo rodea.
· Ante la discapacidad visual se hace necesario aprender por otros caminos: potenciar el resto de los sentidos.
· Esto exige una mayor intervención de los educadores, dedicación de los padres, familia para que el niño discapacitado visual logre su completo desarrollo.
· Las personas con déficit visual están limitadas en sus posibilidades de movimiento que los restringe para conocer su entorno, asegurarse experiencias y los hace dependientes de los demás.
· El papel que juega la visión debe ser sustituido por el oír, el tocar y la acción.
¿VEMOS REALMENTE LO QUE MIRAMOS?
Vemos con los ojos e interpretamos con el cerebro.
La visión nos brinda información constante, verificación inmediata y permite captar integralmente lo observado.
Para ver y distinguir es necesario:
· Un mínimo de CONTRASTE, TAMAÑO E ILUMINACIÓN
· Adaptación del ojo a la luz
· Que el objeto y /o la persona se encuentren dentro del campo visual del que mira
La estimulación visual permite:
· Desarrollar el reconocimiento de la presencia de estímulos visuales
· Recepcionar la información visual
· Organizarla en conceptos
· Desarrollar la visión individual desde la temprana edad en que se comienza a investigar el ambiente
La visión se desarrolla desde el nacimiento hasta aproximadamente 6 ó 7 años de edad.

Actividades para potenciar la coordinación visomotora

El desarrollo de la coordinación visomotora resulta clave para el aprendizaje, sobre todo de la escritura, sea de números o de letras.
Estas son una serie de sugerencias para potenciarla:

· Reproducir figuras en el aire con el dedo, que previamente haya realizado el maestro, con todo tipo de movimientos, rectos, espirales, diagonales, circulares, aumentando su dificultad de forma progresiva.
· Realización de laberintos de dificultad progresiva, insistiendo específicamente en que no se debe salir en ningún momento del recorrido.
· Recortar figuras geométricas de progresiva dificultad.
· Reseguir figuras de índole diversa, aumentando progresivamente su dificultad.
· Copiar dibujos sencillos intentando ser fiel al modelo.
· Juntar objetos o realizar palabras siguiendo líneas curvas entrelazadas.
· Realización de puzzles sencillos.
· Reproducción de figuras con el uso del Tangram. Inicialmente visualizando la solución, y en el momento en que se comprenda el procedimiento y se realicé correctamente con la solución delante, realizar la reproducción de la figura sin la presencia de la solución sino tan solo con el modelo.
· Seguir un objeto o una luz con la mirada sin mover la cabeza, realizando distintas trayectorias (arriba-abajo, izquierda-derecha, diagonal, curvas).
· Realizar la figura del infinito diversas veces sobre el papel o bien en pizarra.
· Colorear dibujos.
· Recortar figuras sencillas. Inicialmente, trabajar sobre figuras geométricas sencillas. Después dar paso a figuras con una mayor complejidad, con lineas curbas. Y posteriormente, pasar al recorte de figuras o dibujos con detalles más complicados.
· Manipular plastilina y realizar figuras con ésta.
· Aumento de la velocidad en estas tareas:
· Transcribir códigos de dibujos, grafías o números y debajo de este poner el signo que le corresponda según una regla inicial.

LAS LEYES DE LA ESTIMULACIÓN TEMPRANA

-El que la estimulación sea "temprana" no quiere decir que se haga nada que no le convenga al niño a su edad.
La estimulación debe comenzarse cuanto antes.
2ª -La estimulación debe ser sistemática: organizada y constante.
3ª -La estimulación debe ser abundante.
4ª -Los estímulos deben ser de calidad:
· intensos (en sonido, imagen, color…)
· cortos
· repetidos
5ª -No se puede estimular "demasiado", lo que sí se puede es hacerlo mal.
Se trata de dar "estimulación" para el desarrollo sensorial, y "oportunidades" para el desarrollo motor.
El cerebro desarrolla más conexiones neuronales cuanto más joven es el niño.
Con el tiempo, son necesarios cada vez más estímulos y más oportunidades para conseguir el mismo desarrollo.